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lunes, 31 de diciembre de 2012

Estrenos España 28 diciembre 2012

El rumano Cristian Mungiu (4 meses, 3 semanas y 2 días) estrena Más allá de las colinas, película que ganó en Cannes los premios al mejor guión y la mejor interpretación femenina para sus dos actrices. Densa e intensa, un film algo reiterativo que plantea cuestiones y problemáticas de gran interés.

Los miserables es una de las películas de la temporada. Grandilocuente espectáculo para este musical dirigido por el oscarizado Tom Hooper, y que tiene a Anne Hathaway muy bien colocada para conseguir el Oscar a la mejor actriz de reparto.

Woody Allen: El documental repasa la extensa obra del director neoyorquino a través de los testimonios del propio Allen y de muchos de los que han trabajado junto a él a lo largo de estas décadas.

El estreno animado viene de la mano de Disney con ¡Rompe Ralph!, en la que un villano de videojuego, cansado de ser el malo.

Por último, Marieke, película belga que cuenta la historia de una madre y su hija marcadas por el fallecimiento del padre años atrás.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Desmadre a la americana

Animal House (USA, 1978). Dirección: John Landis. Intérpretes: John Belushi, Tim Matheson, Stephen Furst, Peter Riegert, John Vernon, Verna Bloom, Thomas Hulce, Cesare Danovan, Donald Sutherland. Guión: Douglas Kenney, Chris Miller, Harold Ramis. Música original: Elmer Bernstein. Fotografía: Charles Correll. Montaje: George Folsey Jr. 





Taquilla España: 21-23 diciembre 2012

Un viaje inesperado sigue dominando la taquilla navideña. En su segundo fin de semana supera ampliamente los tres millones y medio. Un estreno español entra con fuerza en la segunda posición: El cuerpo debuta superando el millón de euros. El podio lo completa otra novedad, El alucinante mundo de Norman, que consigue más de medio millón.

Algo menos de esa cifra consigue La vida de Pi, que baja hasta la cuarta posición. Le sigue El origen de los guardianes, también en su cuarta semana, a poca distancia de la película de Lee. Amanecer 2 se consolida en el segundo puesto del Top total del año: 0'33 millones más para un total de casi 22.

Otro estreno para el séptimo lugar, en este caso Las sesiones, que consigue superar los doscientos mil euros. La otra novedad en la lista es Amor es todo lo que necesitas, que se cuela décima, entrando con ciento cincuenta mil. Entre medias, Lo imposible (0'20 millones) y Una pistola en cada mano (0'16).

viernes, 28 de diciembre de 2012

Tiburón


Jaws (USA, 1975). Dirección: Steven Spielberg. Intérpretes: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton. Guión: Peter Benchley, Carl Gottlieb, sobre la novela de Peter Benchley. Música original: John Williams. Fotografía: Bill Butler. Montaje: Verna Fields.




jueves, 27 de diciembre de 2012

Woody Allen: El documental


Woody Allen: A Documentary (USA, 2012).
Dirección y guión: Robert B. Weide.
Documental con Woody Allen, Letty Aronson, Marshall Brickman, Mariel Hemingway, Diane Keaton, Jack Rollins, Eric Lax, Robert Greenhut, Martin Scorsese.
Fotografía: Neve Cunningham, Anthony Savini, Nancy Schreiber, Bill Sheehy, Buddy Squires.
Montaje: Karoliina Tuovinen, Robert B. Weide.
Duración: 113 minutos.
Idioma: Inglés



6/10


Deconstructing Allen

La importancia de Woody Allen como figura relevante de la cultura contemporánea es indiscutible. No consigo recordar otro director de cine que haya sido objeto de estudio en dos documentales estrenados en salas comerciales. A finales de los noventa Barbara Kopple siguió al neoyorquino en una gira que hizo con su banda de jazz. Wild Man Blues tenía la habilidad de mostrar algunos momentos íntimos (y entrañables) de alguien tan antisocial como Allen. La intención de Kopple andaba muy lejos de querer ser un análisis sobre el director, del que le interesaba captar su faceta más relajada y humana.

Todo lo contrario ocurre con el trabajo de Robert B. Weide, que pretende abarcar en menos de dos horas la extensa trayectoria profesional del director. Algo que resulta misión imposible, claro está. Desde el cómico adolescente hasta Midnight in Paris, el documental repasa su obra a través de varias perspectivas. Sobre todo, a través del propio Allen; pero también de muchos de los que han trabajado con él a lo largo de estos años. La complementariedad de las declaraciones de los entrevistados –más los insertos de entrevistas pretéritas- da un gran dinamismo a la película, especialmente cuando habla gente con tanto que decir como Douglas McGrath, Gordon Willis, Letty Aronson o Jack Rollins, entre muchos otros.

Resulta también enriquecedor escuchar al mismo Allen hablar sobre su obra con la distancia de los años transcurridos. Pero si tuviera que elegir mis entrevistadas favoritas en este film serían las de dos musas: Mariel Hemingway y, muy especialmente, Diane Keaton. La primera encarnó a uno de los personajes más memorables (que ya es decir) del director, quien la recuperó en un breve papel para Desmontando a Harry. Su poca presencia pública hace que este reencuentro con ella sea para los admiradores de Manhattan una auténtica delicia. Sobre todo, porque es casi tan dulce como aquella Tracy. En el caso de Keaton, no puede ocultar su profunda admiración y el inmenso cariño que tiene por él. Resulta enternecedor escuchar de su boca cómo intentaba hacer lo posible para que Woody se enamorara de ella cuando se conocieron.

Pero quitando algunas de estas pequeñas pinceladas, el film no cuenta nada que no conozcamos ya. En Woody Allen: el documental encontramos todas las historias que conocíamos sobre el neoyorquino: el odio a la escuela, el amor temprano por el cine, su decisión de no ceder el control de sus guiones tras ver cómo destrozaban el de ¿Qué tal, pussycat?, su poco aprecio por Manhattan, el cariño que le tiene a Recuerdos, o esa libertad que los actores tienen cuando ruedan a sus órdenes.

Algunos de los momentos más emocionantes para el fan son las materializaciones en imágenes de las leyendas que llevamos años escuchando. Ver el famoso cajón en el que guarda sus ideas, apuntes desordenados en papeles de todo tipo. Conocer la antiquísima máquina de escribir con la que aún sigue trabajando, o ver esas fotos de rodaje en las que la cara de Allen refleja la desazón que produce el hecho de que lo escrito y lo filmado poco se parezcan entre sí.

Pero el film investiga poco, y no consigue adentrarse más allá de lo conocido en el universo alleniano. Quizás se haya perdido una oportunidad para explorar territorios desconocidos, para profundizar aquí o allá. Aunque tampoco es fácil hacerlo cuando hay tanto que abarcar. Al parecer, existe una versión de tres horas que seguro será más completa, aunque no sabemos si más profunda.

Como un primer acercamiento a la vida y obra de Woody Allen, el documental funciona perfectamente. Si es usted de los que disfrutan con sus trabajos pero nunca ha tenido la oportunidad de acercarse más, aquí tienen su oportunidad. Para los ya son habituales, habrá alguna que otra satisfacción, aunque también les va a saber a poco. Pero es posible que les emocione algún que otro momento, aunque solo sea al volver a ver alguna de las muchas secuencias míticas que tiene en su filmografía uno de los más importantes creadores del siglo XX y parte del XXI.



Manuel Barrero Iglesias



Las sesiones


The Sessions (Estados Unidos, 2012).
Dirección y guión: Ben Lewin.
Intérpretes: John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Annika Marks.
Música original: Marco Beltrami.
Fotografía: Geoffrey Simpson.
Montaje: Lisa Bromwell.
Idioma: Inglés.
Duración: 95 minutos.



6/10

Una sesión de sexo

En Hollywood siempre hay un lugar reservado para las historias de superación de personas con dificultades físicas o psíquicas. No es extraño que éstas estén basadas en hechos reales, lo cual aumenta la empatía del espectador por los personajes. El último trabajo del australiano -nacido en Polonia- Ben Lewin, no es la excepción. De hecho, ni siquiera es la primera vez que la vida del periodista y poeta Mark O'Brien es llevada a la pantalla, pues la directora Jessica Yu ya documentó su forma de vida (condenado a vivir en un pulmón artificial de acero, tras quedarse tetrapléjico por contraer la poliomelitis de niño) y su pensamiento en el cortometraje ganador del Oscar Breathing Lessons: The life and work of Mark O'Brien. Lewin, aunque también relata momentos de su vida como la niñez y la muerte, básicamente se centra en el episodio en el que decide poner fin a su virginidad, a los 38 años de edad.

A caballo entre la comedia y el drama, y sin contener elementos suficientes para que en ella se puedan encontrar una gran película, Las sesiones es una cinta fácil de digerir (excepto para el público para el que el sexo suponga un tema tabú), bastante resultona y agradable de ver, destinada a obtener una taquilla aceptable. Cuenta, eso sí, con varias frases ingeniosas, que son las que elevan este producto por encima de la mediocridad y que hacen que supere, por ejemplo, a la reciente Intocables, film con el que guarda bastantes parecidos.


Sin embargo, en la película se pueden advertir ciertas carencias narrativas. Es frecuente que los guionistas se ayuden de muletas para contar sus historias. Ben Lewin se sirve aquí, no de una, sino de dos de ellas. Por un lado nos encontramos con la voz en off del protagonista y, por otro, las conversaciones entre éste y su párroco, a quien le cuenta lo que ha estado haciendo. Con un poco de pericia, ambos recursos se podrían haber omitido perfectamente y haberse contado todo como el resto de la película, pero conviene decir que el error queda mitigado por, precisamente, el uso que su autor hace de ellos. No solo están para completar la narración, sino que las propias características de las herramientas tienen su aquél.

Salvando las distancias y sin olvidar que está rompiendo la coherencia con otras partes de la película, la voz en off tiene un efecto parecido al encontrado en La escafandra y la mariposa (una mente despierta e imaginativa atrapada en un cuerpo estático, que nos habla convirtiendo sus palabras en poesía desde un lugar donde nadie les puede escuchar), añadiendo así cierta belleza y lirismo a la historia; mientras que con la segunda se logra una segunda lectura: cuando el protagonista habla y, con la atención que le presta el personaje de William H. Macy, el espectador compone una segunda historia, la de este segundo personaje. Solo con estos elementos, sin que veamos nada de su vida privada y ni él cuente nada.

El de William H. Macy es un ejemplo del interés del director por el trabajo de los actores. Del mismo modo, podemos ver a una Helen Hunt completamente entregada y que exhibe una naturalidad asombrosa. Pero sobre todo es necesario hablar de John Hawkes, pues él es el alma de la película. Por Winter's bone y sobre todo por Martha Marcy May Marlene conocíamos el poder de este actor por transmitir el lado más oscuro y tenebroso del ser humano. En ésta evoca luz. El rostro cándido y espiritual pero al mismo tiempo pícaro de Hawkes, es maravilloso. Partiendo de un personaje bombón para cualquier actor, él lo eleva transmitiendo poesía e ironía casi a partes iguales y, sobre todo, por crearlo de manera que parezca verídico evitando provocar compasión. Ése es sin duda el gran logro de la película y es justo reconocer que gran parte del mérito es de su actor.



Jorge Marugán



miércoles, 26 de diciembre de 2012

Matar a un ruiseñor

To Kill a Mockingbird (USA, 1962). Dirección: Robert Mulligan. IntérpretesGregory Peck, Mary Badham, Phillip Alford, Robert Duvall, John Megna, Fran Overton, Rose Evans. Guión: Horton Foote, sobre la novela de Harper Lee. Música original: Elmer Bernstein. Fotografía: Russell Harlan. Montaje: Aaron Stell. 



Sed de mal

Touch of Evil (USA, 1958). Dirección y guión: Orson Welles, sobre la novela de With Masterson. Intérpretes: Charlton Heston, Orson Welles, Janet Leigh, Joseph Calleja, Akim Tamiroff. Música original: Henry Mancini. Fotografía: Russell Metti. Montaje: Aaron Stell, Virgin W. Vogel. Montaje 1998: Walter Murch.

Infancia clandestina


Infancia clandestina (Argentina-España-Brasil, 2012).
Dirección: Benjamín Ávila.
Intérpretes: Teo Gutiérrez Romero, Violeta Palukas, Natalia Oreiro, César Troncoso, Ernesto Alterio.
Guión: Benjamín Ávila, Marcello Müller.
Música original: Marta Roca Alonso, Pedro Onetto.
Fotografía: Iván Gierasinchuk.
Montaje: Gustavo Giani.
Idiomas: Español, portugués.
Duración: 112 minutos.



6/10

Madurez impuesta 



No es nada novedoso el enfoque que utiliza Benjamín Ávila. Hablar de una situación convulsa (en este caso la dictadura argentina) a través de los ojos de un niño es un recurso muy recurrente (y también efectivo). En la conciencia colectiva siempre quedará Anna Frank y su diario, pero hay cientos de ejemplos más. Sin ir más lejos, en la misma Argentina tenemos Kamchatka, película de gran sensibilidad dirigida por Marcelo Piñeyro.

Infancia clandestina es un trabajo de innegables toques autobiográficos, lo que le confiere en determinados momentos grandes dosis de realidad. Especialmente en todo a lo que se refiere al protagonista adolescente. Porque sí, la película tiene como fondo la dictadura, aunque lo que de verdad ofrece es un agridulce relato de ese paso tan importante que supone dejar atrás la niñez.

Me parece envidiable la coherencia con la que se mantiene siempre el punto de vista. Toda la lucha política que mantienen sus padres, su tío y los demás compañeros, jamás es tratada en profundidad. Lo que puede parecer superficial, no es tal; ya que es básico cuando se opta por un enfoque claro, no salirse nunca de él. Y todo lo que nos cuenta el film lo hace a través de los ojos de Juan, que son los ojos del director, quien vivió una situación muy parecida en su infancia.

Por eso, más que una película sobre la dictadura argentina, Infancia clandestina es un trabajo muy íntimo, una historia de crecimiento personal. Y muy especialmente, una historia de amor. Un muy bello romance impregnado de toda la inocencia adolescente. Muy buena química entre los dos actores jóvenes, que hacen creíbles a sus personajes. Todo lo contrario ocurre con Natalia Oreiro, cuya deficiente interpretación no ayuda a hacer cercana a la madre del protagonista. Mientras, el siempre solvente Ernesto Alterio poner la nota de color con el inevitable personaje adulto que ofrece complicidad al menor.

Lo decíamos al principio. No estamos ante una película que vaya ofrecer nada nuevo. Pero el director se mueve en un terreno que domina muy bien. Una película que le sale de dentro, en la que se nota el inmenso cariño que hay puesto en ella. Una vuelta a la infancia/adolescencia que trata de imponerse a las circunstancias. La lucha por ser uno más cuando las circunstancias te lo impiden. Y un film que se permite algún lujo estilístico, como ese par de secuencias animadas. 


Manuel Barrero Iglesias


video

domingo, 23 de diciembre de 2012

El increíble hombre menguante


The Incredible Shrinking Man (USA, 1957). Dirección: Jack Arnold. Intérpretes: Grant Williams, Randy Stuart, April Kent. Paul Langton, Raymond Bailey. Guión: Richar Matheson, basado en su novela. Fotografía: Ellis W. Carter. Montaje: Albrecht Joseph.





El Hobbit: Un viaje inesperado


The Hobbit: An Unexpected Journey (Usa; Nueva Zelanda, 2012)
Dirección: Peter Jackson.
Intérpretes: Ian McKellen, Martin Freeman, Richard Armitage, Ken Scott, Graham McTavish.
Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro; basado en la novela de J.R.R. Tolkien.
Música original: Howard Shore.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Jabez Olssen.
Idioma: Inglés.
Duración: 169 minutos.




6/10

Un viaje con pocas sorpresas


Ya se ha dicho casi todo sobre el titánico esfuerzo que llevó a cabo Peter Jackson para dar vida cinematográfica a los tres libros de El Señor de los Anillos. Una trilogía que ha pasado, por derecho propio, a la historia del cine como uno de los más épicos espectáculos visto jamás en la pantalla grande. Se le podrán discutir muchas cosas, pero es complicado imaginar una mejor captación del Universo Tolkien que la presentada por Jackson en su momento.

Tras aquello, la carrera del director ha sido más bien errática. La aceptación de su King Kong fue bastante fría, mientas The Lovely Bones es una película definitivamente fallida. Así que Jackson parece haber querido regresar a terreno conocido. La Tierra Media es un lugar en el que se siente seguro, en el que sabe exactamente qué hacer para que los aficionados también se sientan dichosos. En este sentido, El Hobbit: Un viaje inesperado es prácticamente todo lo que se puede esperar de ella.

Antes hay que comentar las primeras dudas que plantea este proyecto: la necesidad o no de hacer tres películas, cuando El Hobitt es una obra literaria mucho menos extensa que El Señor de los Anillos. La excusa de introducir otros elementos de aquí y allá suena poco convincente, y la sospecha de querer hacer caja siempre planeará sobre esta decisión. A nadie escapa que tres películas van a ser mucho más rentables que una. La fiel hinchada tolkiana acudirá religiosamente a ver cada uno de los filmes. Rendimiento económico asegurado.

El resultado artístico es algo que tendremos que valorar una vez completada la trilogía. De momento, la primera entrega ya se acerca peligrosamente a las tres horas. Y primer punto a favor: el envidiable ritmo que imprime Jackson, quien consigue que el tiempo pase volando entre aventura y aventura. Quizás sea el principio –la llegada de los enanos al hogar de Bilbo- lo más excesivo. Cierto es que sirve para subrayar la diferencia básica con la otra trilogía: más humor y menos épica. Pero también es verdad que acaba resultando algo cansino.


Tampoco ayuda demasiado un casting para los enanos en el que apenas hay dos o tres actores que destaquen (y, entre ellos, definitivamente no está su líder). Por el contrario, es todo un acierto la elección de Martin Freeman como el joven Bilbo. Su actuación tiene chispa: es divertida y trascendente a la vez. Y posee una sorprendente gama de matices con las que refleja la tremenda evolución que sufre su personaje desde que su apacible existencia se ve alterada.

Una evolución que tiene su punto de inflexión en la (con diferencia) mejor secuencia del film. Nos referimos al encuentro entre Bilbo y Gollum (y el anillo). Si hay un momento de verdad emotivo y que consiga poner los vellos de punta, aquí lo tienen. Luego, hay batallas y más batallas. Contra orcos, trasgos y demás criaturas. Vibrantes y bien rodadas, pero que aportan poco más que aventura de calidad (que ya es bastante).

Y es que Un viaje inesperado se presenta como una hermana menor algo previsible. Visualmente es calcada a los precedentes. Gana en ligereza, por lo tanto, pierde grandiosidad. Pequeños matices diferenciadores, aunque en el fondo es lo mismo. Y ya no sorprende tanto. Peter Jackson da lo que se espera de una película que, además, tiene un fuerte carácter introductorio (aunque también lo tenía la excelsa La comunidad del anillo). El primer film de la trilogía de El Hobbit es tan correcto como esperable. Eso sí, al menos tiene la capacidad de regalarnos algunos muy buenos momentos de cine de altura.

Manuel Barrero Iglesias


sábado, 22 de diciembre de 2012

Estrenos España: 21 diciembre 2012

El argentino Benjamín Ávila insiste con la dictadura argentina en Infancia clandestina, una película de tintes autobiográficos que toma la mirada de un adolescente hijo de dos opositores al régimen que vuelven de su exilio en Cuba para luchar por la libertad del país. 

Dos estrenos españoles para el fin de semana. El cuerpo está destinada a arrasar en taquilla. Con Hugo Silva, Belén Rueda y José Coronado encabezando el reparto, este thriller dirigido por Oriol Paulo (guionista de Los ojos de Julia) contiene alguna que otra sorpresa. Y la inevitable propuesta apocalíptica es Los días no vividos, película de escasos recursos y toques de comedia.

Atención a John Hawkes, que con su personaje tetrapléjico está en todas las quiniela de los Oscar por su trabajo en Las sesiones, amable película sobre sexualidad y discapacidad. También de Estados Unidos llega la inevitable propuesta animada, con El alucinante mundo de Norman, en la que el protagonista tendrá que salvar a los habitantes de su pueblo, asediado por zombies.

Para terminar, la danesa Susanne Bier dirige Amor es todo lo que necesitas, comedia romántica ubicada en Italia y protagonizada por Pierce Brosnan.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La hija de mi mejor amigo


The Oranges (USA, 2011).
Dirección: Julian Farino.
Intérpretes: Hugh Laurie, Leighton Meester, Catherine Keener, Alia Shawkat, Allison Janney, Oliver Platt, Adam Brody.
Guión: Ian Helfer, Jay Reiss.
Música original: Klaus Badelt, Andrew Raiher.
Fotografía: Steven Fierberg.
Montaje: Carole Kravetz, Jeffrey M. Werner.
Idioma: Inglés.
Duración: 90 minutos.



4/10

Lío en New Jersey


Esta película es un caso ejemplar de aquello que “podría haber sido”, pero en ningún momento es. Una comedia, jugando a ser incisiva, que trata de utilizar el ambiente navideño para sacar a flote la crisis de un par de “perfectas” familias americanas. El desencadenante de todo el lío es una relación adúltera que el padre de una de las familias mantiene con la hija de la otra.

Los mejores momentos del film llegan al retratar la estúpida incomprensión de la que el ser humano hace gala en este tipo de situaciones. Ya sabemos, esa dañina tendencia al conservadurismo. Durante buena parte del metraje, los únicos personajes que demuestran cordura son los que forman el epicentro del terremoto, mientras nos reímos bien a gusto de la patética actitud del resto. Que podríamos ser cualquiera.

El problema es que La hija de mi mejor amigo no es más que otra comedia al uso. El tono ligero acaba cansando, y la farsa deja poco lugar a la reflexión. Lo punzante se queda en algo superficial, y el director escarba muy poco en la psicología de unos personajes tan delimitados que acaban ofreciendo un solo registro.

Y luego llega el desenlace. Una conclusión en la que todo queda perfectamente cerrado, con todos los personajes aprovechando la experiencia para madurar y convertirse en mejores personas. Se confirma todo lo que ya habíamos adivinado hace tiempo: esa supuesta capa de incorrección no es más que un burdo engaño. Al final, la película es tan conservadora como cualquier otra. Y como esos personajes de los que se burla de manera tan condescendiente.


Manuel Barrero Iglesias



miércoles, 19 de diciembre de 2012

El invisible Harvey

Harvey (USA, 1950). Dirección: Henry Koster. Intérpretes: James Stewart, Josephine Hull, Peggy Dow, Charles Drake, Cecil Kellaway, Victoria Horne. Guión: Mary Chase, Oscar Brodne basado en la obra de Mary Chase. Música original: Frank Skinner. Fotografía: William H. Daniels. Montaje: Ralph Dawson.





Taquilla España: 14-16 diciembre 2012

Como no podía ser de otra forma, El Hobbit; Un viaje inesperado se aúpa hasta el primer puesto de la taquilla, debutando con seis millones de euros en su primer fin de semana. No encontramos otro estreno en el Top Ten hasta el último lugar, en el que se ha colado la francesa De óxido y hueso con 0'11, misma cifra que su antecesora la también francesa El chef

En general, las caídas han sido muy acusadas. La vida de Pi baja al segundo lugar y se desploma hasta los 0'67; una cifra a la que se acerca mucho El origen de los guardianes, que ha acusado algo menos la caída. Amanecer 2 también empieza la parte aguda de la caída, y esta semana se coloca en cuarto lugar con 0'57 millones.

A partir de aquí, el escalón. Lo imposible suma 0'28 en el quinto lugar. A la película de Bayona ya nadie la va a poder quitar el primer puesto del total del año, que ya anda por encima de los cuarenta millones y medio. 

En sexto lugar, Una pistola en cada mano (0'2), el film que sufre menor caída, y con mejor media por pantalla. Un buen partido (0'18 en su segunda semana) parece que tendrá poco recorrido en la taquilla española, mientras que Hotel Transilvania ya está más que rentabilizada en su octava semana, en la que suma otros 0'14 para un total cercano a los once millones.

Operación E


Operación E (Fracnia-España, 2012).
Dirección: Miguel Courtois.
Intérpretes: Luis Tosar, Martina García, Gilberto Ramirez.
Guión: Antonio Onetti.
Música original: Thierry Westermeyer.
Fotografía: Josu Inchaústegui.
Montaje: Jean-Paul Husson
Idioma: Español.
Duración: 109 minutos.




5/10

Tour de force Tosar


Para bien y para mal, esta película es Luis Tosar. Su descomunal trabajo, incluida una tremenda labor para conseguir el acento adecuado, invade todo la película. Basada en una historia real, el actor da vida a un campesino colombiano que vive toda una odisea tras tener que cuidar un bebé que le entregan las FARC. Toda una pesadilla vivida por alguien que se convierte en un pequeño héroe cotidiano que tiene que luchar por la simple supervivencia: La suya, la de su familia, y la del niño que le han entregado.

Pero el parecido de Tosar con el verdadero José Crisanto es nulo. De hecho, el físico del actor español se aleja bastante del que imaginamos en un campesino colombiano. Es probable que con un actor desconocido de la zona la película hubiese ganado en verdad. Y es que es inevitable salir de la película en determinados momentos para pensar en el tremendo trabajo de Tosar, o simplemente para examinar con lupa su acento. Pero es muy probable que la película no se hubiera hecho sin su presencia. Son las contradicciones del cine.

Eso sí, los escenarios en los que se ha rodado el film contribuyen de forma decisiva a crear esa sensación de realismo tan necesaria en trabajos de estas características. Con mención especial a esa primera parte, en la que el director nos introduce en lo más profundo de la selva. Son los momentos de más verdad, esos pequeños instantes de cotidianidad en los que observamos la vida de José Crisanto y su familia. De hecho, el mayor hallazgo lo encontramos en el personaje que interpreta Martina García, con el que el director nos habla del machismo dominante en el mundo, muy presente en zonas rurales. La secuencia del polvo entre los cónyuges deja claro que a ella lo que le importa son sus hijos (idea que se hace aún más clara posteriormente), y que ella no ha escogido al hombre que tiene al lado.

Dirige Miguel Coutois, siempre interesado en la vida política. Sus producciones españolas se habían centrado en el terrorismo de nuestro país con El Lobo y GAL, películas que trataban de lleno el meollo de la cuestión. Ahora, se marcha a un conflicto lejano, para contar una historia desde la perspectiva del inocente, de aquello que llaman daño colateral. Como telón de fondo, otro conflicto armado. Aunque eso, en esta ocasión solo es el marco. El director se vuelva en la historia humana, en el drama personal. Y como tal, la película es poco más que correcta. Sin grandes virtudes, ni notorios defectos. Una sucesión de hechos que nos pueden conmocionar porque conocemos la historia real, pero que desde el punto de vista cinematográfico no es nada excepcional.


Manuel Barrero Iglesias



lunes, 17 de diciembre de 2012

Damiselas en apuros

Damsels in Distress (USA, 2011).
Dirección y guión: Whit Stillman.
Intérpretes: Greta Gerwig, Carrie MacLemore, Megalyn Echikunwoke, Analeigh Tipton, Ryan Metcalf, Adam Brody.
Música original: Mark Suozzo.
Fotografía: Doug Emmett.
Montaje: Andrew Hafitz.
Idioma: Inglés.
Duración: 99 minutos.



5/10




No es otra comedia universitaria


La comedia universitaria ha sido terreno tradicionalmente transitado por el humor gamberro masculino. Desde sus orígenes allá por los setenta hasta la actualidad, se ha explotado hasta la saciedad la testosterona juvenil en películas que se nutren de ella para dar carnaza a un público con las hormonas disparadas. Las menos producciones dirigidas al público femenino apenas salen de la fórmula cursi de la comedia romántica. Eso sí, siempre han existido las excepciones bizarras del cine más marginal.

Whit Stillman le da la vuelta a todos los clichés conocidos, proponiendo una comedia universitaria elegante e irónica, que a su vez tiene buenas dosis de excentricidad. Unas damiselas que, efectivamente, parecen sacadas de otra época. Por vestuario, varias décadas atrás. Por actitud, bien podrían pertenecer a otro siglo. Unas chicas que quieren cambiar el mundo a través de lo naif, en lo que viene a ser el reverso bienintencionado del grupo de chicas radicales que protagonizan Foxfire (Laurent Cantet, 2012).

La estupidez masculina es retratada con entrañable condescendencia, mientras la supuesta superioridad emocional e intelectual femenina se desmorona a las primeras de cambio. Atención a Greta Gerwig, una interpretación deslumbrante para un personaje enorme, encantador y desquiciante al mismo tiempo. Ella se adueña de la película, que consigue sus mejores matices gracias a esta Violet.

Durante la segunda mitad del film, Stillman se muestra menos inspirado, y pierde frescura para inclinarse ligeramente hacia el lado más convencional. Dentro de lo convencional que puede ser un ejercicio de libertad como éste, a contra corriente de cualquier moda. Damiselas en apuros es como su protagonista. Habrá gente a la que le parezca estomagante e insoportable. Y habrá quien la encuentre una delicia poco común. Decidan ustedes mismos.

Manuel Barrero Iglesias



domingo, 16 de diciembre de 2012

Entrevistas 'Operación E': Miguel Courtois y Luis Tosar


Miguel Courtois y Luis Tosar son dos tipos comprometidos con la realidad. El director franco-español tiene una trayectoria plagada de títulos con fuerte contenido político. El actor gallego no necesita presentación, pero quizás no muchos conozcan su fuerte responsabilidad social. Algo que vuelve a mostrar con un compromiso claro con esta película. El director abandona la política española (El Lobo, GAL) para adentrarse en Colombia, con el conflicto de las FARC de fondo. El actor ha tenido que realizar un concienzudo trabajo para conseguir la suficiente credibilidad con el acento colombiano. Con motivo del estreno de Operación E, charlamos con ambos.





Por Manuel Barrero Iglesias

Fotografías: Silvia D.



¿Qué puede aportar esta película al público? Para Tosar: “pensamiento crítico. Contar la historia de muchas víctimas del conflicto armado en Colombia, que sin pretender ser una análisis de ese conflicto, lo ilustra de forma bastante clara”. Courtois ahonda más: “Se puede hacer una correlación con otros dramas universales. El tema de la película es como una víctima inocente, que además es el héroe real de la historia, es encarcelado por los que mandan. Esto es un ejemplo de algo que se puede repetir en muchos sitios, y cuenta perfectamente cómo va el mundo hoy. Es un tema universal que supera el tema colombiano. Incluso hay enlaces con el sufrimiento que veo ahora en España. Habrá miles de víctimas de este sistema que estamos denunciando. Lo hemos hecho con una historia muy particular, pero hay analogía con lo que está ocurriendo con muchas familias de aquí”.

Entre los planes del director se encuentra dirigir una película que trate directamente el problema del terrorismo financiero: “Estoy en ello. El problema es que es mucho más complicado este tipo de proyectos que otros. Pero me interesa mucho contar una historia que explique esto, como los que pagan las facturas no son los que tienen que pagar”. Y Luis Tosar añade: “La gente empieza a estar cansada de muchas cosas. Hemos estado muy tranquilos con nuestras vidas, y ahora vuelve un cuestionamiento social brutal sobre el sistema que hemos creado. Nosotros no tenemos conflicto armado, pero sí tenemos un conflicto que es la crisis, y cómo se desmorona el sistema capitalista. Somos vapuleados, y nos chulean los bancos, los políticos, nos chulea todo el mundo. Al final en la cárcel están los más pringados, y ni un solo estafador”.

El actor habla del posible futuro del cine político en nuestro país: “Pasa que hacer películas es muy complicado, y no podemos dar respuesta inmediata, como los medios de comunicación. La ventaja que tenemos es que podemos ofrecer hora y media de reflexión sobre un tema concreto. Lo podemos hacer, pero lleva tiempo. Este año saldrán varias películas sobre el tema de la crisis. Es algo que está en la pulsión artística de los creadores. Es inevitable, porque el arte al final refleja lo que ocurre en el mundo. Como decía Costa-Gavras, todo el cine es político. Air Force One es política, con un mensaje muy claro. Afortunadamente, los yanquis tienen la capacidad de autocrítica y hacer otro cine político que me interesa más, en el que sacan sus trapos sucios. Aquí nos ha costado un poco llegar a eso. Si se trata de sacar tramas sucias, no es fácil levantar proyectos así. Si vas a tocar las altas esferas hay que andarse con cuidado”.

Tanto uno como otro se sienten atraídos por el cine político. Curtois nos cuenta que le gusta hacer este tipo de cine por dos razones: “Primero, porque es el que me gusta como espectador. Y segundo, porque me permite hacer una síntesis entre ser director de cine y ser también ciudadano que tiene interés por el mundo en el que vive, que comparte ideas”. Para Luis, participar en proyectos así supone un plus: “Pero un plus más como ciudadano que como actor. En esta película ya tenía todo lo que podía querer. Una historia maravillosa, un guión cojonudo y un personaje fascinante. Digamos que confluyen dos cosas muy importantes en tu vida”.

Tosar habla también sobre el conflicto particular que trata el film: “Todo el mundo se ha olvidado ya un poco de cuál es el origen. Son cincuenta años de conflicto enquistado que ha dado muchas vueltas, que se ha visto afectado prácticamente en todos los sustratos por la red de narcotráfico. Está todo muy corrompido y desmembrado. En cierta manera, esta película es tan importante, una llamada de atención para que no nos olvidemos que lo que deja atrás el conflicto son José Crisantos a millones”.

¿Tuvieron contacto con el auténtico José Crisanto durante la producción del film? Courtois nos cuenta que le fue imposible, aunque también lo prefiere así: “Cuando empezamos el trabajo, él estaba en la cárcel., no pude entrar en contacto con él. Es una cosa que tampoco me parece muy necesaria. Cuando hice El Lobo, igual, yo no lo vi a él antes de que se acabara la película. Y creo que así cada uno está en su terreno, y es mejor, al menos con mi manera de trabajar. Por supuesto, toda la investigación se había comprobado”. Y a la hora de elegir al actor principal, ¿la primera opción que se planteó fue la de un actor de la zona?: “Evidentemente no pensé en un actor alemán. Sí, pero luego por razones de producción, sabía que no se iba a montar una película así desde Europa con un actor colombiano desconocido, las leyes del mercado no lo permiten. La gran suerte fue que este señor lea el guión y le guste”.

El trabajo de Tosar con el acento es excepcional. Cuando uno se prepara para un papel así, ¿lo lleva hasta la vida privada? “Sí, bueno, intentas extenderlo lo más posible. Pero también procuro que la profesión esté en un sitio y la vida privada en otro. Evidentemente, hay injerencias, momentos en los que se escapa, pero lo tiras más por el lado del humor. Soy muy poco loco en ese sentido, no os puedo contar historias de haber vivido dentro de un armario tres meses”. ¿Y cómo ha sido el proceso de conocimiento del personaje?: “Como cualquier personaje, se va adueñando de ti, vas descubriendo matices…Un personaje tan rico como el de José Crisanto todos los días era un avance, y una cosilla más. Ya con el guión Onetti hizo un trabajo espléndido, muy bien arrancado de la realidad. Pero también es verdad que cuando leí el libro de él, hubo algo que era más difícil detectar en el guión. Ese motor de supervivencia, de humanidad pura y dura es un leitmotiv que se repite continuamente en el libro”.

El actor ha hecho papeles de lo más diversos, ¿en cuáles se encuentra más cómodo?: “Creo que me da igual. Uno no trabaja por cuestiones de comodidad, sino por cuestiones de creatividad. Si trabajara por comodidad, no habría hecho el 90% de las películas que he hecho, me hubiera quedado haciendo televisión tranquilamente”. Y la televisión, ¿no le atrae?: “Ahora me llama más la atención que hace tiempo. Cuando yo hacía televisión era más aburrida, con fórmulas más manidas. Quizás aquí no ha llegado de forma tan directa, pero vemos como llegan del exterior estímulos mucho más atractivos. También porque han fagocitado mucho del mundo del cine. Aquí tenemos que pasar ese filtro, tenemos una televisión muy mediatizada, en la que es difícil contar historias comprometedoras. Todo lo que sea incómodo social y políticamente aún cuesta, porque no hay suficiente independencia para hacerlo. Y en cine todavía nos podemos permitir ese lujo. No sé hasta cuándo, pero todavía sí”.

 
 
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