Social Icons

domingo, 30 de marzo de 2014

Ida

7/10
Ida (Polonia-Dinamarca, 2013).
Dirección: Pawel Pawlikowski.
Intérpretes: Agata Trzebuchowska, Agata Kulesza, Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, Adam Szyszkowski.
Guión: Rebecca Lenkiewicz, Pawel Pawlikowski.
Música original: Kristian Selin Eidnes Andersen.
Fotografía: Lukasz Zal, Ryszard Lenczewski.
Montaje: Jaroslaw Kaminski.
Idioma: Polaco.
Duración: 80 minutos



Viaje de ida y vuelta

Por Manuel Barrero Iglesias

Pawel Pawlikowski es un director con intereses muy diversos. Rusia, Serbia o Gran Bretaña. Poetas, guerras o inmigración. Documentales o ficciones. Puede que en esta variedad de temas y estilos haya influido su propio historial. Nacido en Polonia, su infancia transcurrió en pleno comunismo, hasta que a los catorce años dejó su país natal. Su posterior periplo por lugares como Alemania, Italia o Inglaterra seguro contribuyó a formar ese espíritu inquieto que le caracteriza.

Pero no ha sido hasta ahora –ya en plena madurez- que ha vuelto la mirada hacia su patria. Y lo hace recreando la época que le toco vivir allá. Aunque no estamos ante el típico ejercicio autocomplaciente de nostalgia que sirve al autor para rememorar su infancia. Todo lo contrario. Ida es un ejercicio de exquisita madurez, con unas miras más elevadas, que pretende hablar de la memoria de todo un país.

Pawlikowski sí recurre a la memoria particular en la forma de abordar su trabajo. El blanco y negro es la única manera viable de retratar aquella época. Así son los recuerdos del director. O Las fotografías de entonces. Incluso la televisión. Y lo que es más importante: la misma vida era gris. Una existencia opresiva que al autor busca resaltar con el formato cuadrado y unos encuadres que empujan a los personajes hacia la parte inferior, como aplastados por la atmósfera. La sensación de austeridad aumenta aún más con una realización totalmente estática.

Una austeridad también reflejada en el rostro de sus protagonistas. Una, porque es la única manera que conoce de afrontar la vida. La otra, porque está hastiada de su existencia. El encuentro entre estas dos desconocidas, que comparten vínculos de sangre, provocará la ineludible confrontación con el pasado. Ignorado por una y olvidado por la otra, ese enfrentamiento causará algún que otro trastorno vital. En el caso de Ida, se produce un doble descubrimiento. Al traumático sobre su identidad se une el de la vida más allá de Dios y un convento.

La sutileza narrativa con la que Pawlikowski nos deleita es admirable. Apenas hay sobreexplicaciones, y sí mucho trasfondo detrás del (aparentemente) escueto discurso. Tanto en la historia particular de comparten tía y sobrina, como en la Historia política que hay de fondo. Con la distancia que da ser un emigrante temprano, el autor se acerca con mucho tacto a temas complejos y delicados. Una de esas películas que cuentan mucho más de lo que dice en palabras.



video


viernes, 28 de marzo de 2014

Atlántida Film Fest 2014: El desconocido del lago

6/10
L'inconnu du lac (Francia, 2013)
Dirección y guión: lain Guiraudie.
Intérpretes: Pierre Deladonchamps, Christophe Paou, Patrick d'Assumçao, Jérôme Chappate, Mathieu Vervisch.
Fotografía: Claire Mathon.
Montaje: Jean-Christophe Hym.
Idioma: Francés.
Duración: 97 minutos.



Naturaleza muerta

Por Sofia Pérez Delgado


Estrenos España: 28 marzo 2014

Estrenos muy interesantes para esta semana. Por ejemplo, Ida, película polaca dirigida por Pawel Pawlikowski. Años 60 en Polonia, y una joven a punto de convertirse en monja, sale por primera vez del convento para descubrir los secretos de su familia. Película rodada en un hermoso blanco y negro y que repasa buena parte del pasado polaco.
Otro de los estrenos destacados es Enemy, del canadiense Denis Villeneuve. Adaptación de El hombre duplicado (José Saramago). Jake Gyllenhaal es el doble protagonista del film. Un profesor que descubre viendo una película en casa que tiene una réplica exacta a sí mismo. La búsqueda de su clon tendrá inesperadas consecuencias.

Y si hay una película interesante en las novedades de hoy, ahí está Upstream Color. Segundo trabajo de Shane Carruth tras Primer. Dirige, escribe, protagoniza, hace la música y también la fotografía. Un film muy estimulante que desafía las convenciones de la narrativa convencional.

Dos películas españolas. Carlos Iglesias nos trae la secuela de Un franco, 14 pesetas. La acción transcurre seis años después, cuando la familia ya ha regresado a España. En 2 francos, 40 pesetas será el hijo el que tire del resto para volver a Suiza. En Kamikaze tenemos a un terrorista suicida con intenciones de volar un avión Moscú-Madrid. Pero la climatología impide el despegue, lo que le obligará a convivir durante tres días junto a sus futuras víctimas.

Dos estrenos franceses. Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! fue la última triunfadora en los Premios Cesar, imponiéndose a un fenómeno como La vida de Adèle. Comedia autobiográfica de Guillaume Gallienne, quien acude a sus recuerdos de familia. The Informant también recurre a hechos reales, en este caso los ocurridos con un agente infiltrado de la aduana francesa en Gibraltar. Se centra en la relación con un importante narcotraficante y su aproximación al mundo del dinero fácil.

Y acabamos con Capitán América: El soldado de invierno, película que necesita poca presentación. Una nueva entrega del universo marveliano, y con Scarelett Johansson tomando protagonismo en las aventuras del patriótico superhéroe.


El gran hotel Budapest

7/10
The Grand Budapest Hotel (Estados Unidos-Alemania, 2014)
Dirección: Wes Anderson.
Intérpretes: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Willem Dafoe, Adrien Brody, Jeff Goldblum, Saoirse Ronan, F. Murray Abraham, Jude Law, Tom Wilkinson, Mathieu Amalric, Tilda Swinton, Edward Norton, Bill Murray, Harvey Keitel, Jason Schwartzman, Bob Balaban.
Guión: Wes Anderson, Roman Coppola.
Música original: Alexandre Desplat.
Fotografía: Robert D. Yeoman.
Montaje: Barney Pilling.
Idioma: Inglés, francés.
Duración: 94 minutos.




El hotel de los líos

Por Manuel Barrero Iglesias

Wes Anderson es de esos directores a los que se reconoce de inmediato, incluso viendo un único fotograma de cualquiera de sus trabajos. He ahí uno de los grandes indicadores para localizar a un autor. Sin duda, estamos ante uno de ellos. Y uno que tiene eso que llamamos universo propio. Sería redundante hablar sobre cuestiones como el uso de la música o los colores. De sus planos frontales y las simetrías. Señas de identidad indisociables de su cine, y que ayudan a construir el discurso de un autor que comparte con el mundo su particular visión de las cosas.

Puede ser El gran hotel Budapest su película más ambiciosa hasta el momento, pero a la vez es la más liviana de todas. Una hermosa contradicción con la que Anderson nos cautiva, entregando un film luminoso que sublima su estilo. Escapando de cualquier atisbo de realismo, el director da rienda suelta a su imaginación con la invención de un país. Cierto es que Zubrowka podría ser cualquier nación de la Europa entreguerras, pero Anderson inunda el lugar con todos los elementos característicos de su universo. El resultado es todo un deleite para los sentidos.

Estamos pues ante una película más grande, en espacios más amplios, y en la que infinidad de personajes van entrando y saliendo. Pero no encontramos la precisa disección de las relaciones que siempre han caracterizado su cine. Tampoco encontramos ese poso amargo que siempre dejaban sus obras. El gran hotel Budapest no traspasa la línea de la melancolía. Y, en cualquier caso, es una película muy luminosa. Quizás en este aspecto se encuentre más próxima a Fantastic Mr. Fox (2009). No es casual la similitud entre las sendas partituras compuestas por Alexandre Desplat.

Una obra en la que prevalece el espíritu de divertimento, que no deja espacio para analizar las complicaciones de las relaciones familiares (más allá de la parodia montada alrededor de una herencia discutida). Otro punto que define su carácter festivo es el desfile de estrellas, muchas de ellas con personajes anecdóticos. Y a pesar de la ingente reunión, estamos ante el film de Anderson en el que más destaca un personaje muy por encima del resto. Antológico el Gustave de Ralph Fiennes, que personifica la reivindicación de lo lúdico a través de ese gigoló que también presenta alguna contradicción apasionante. Obsesivo hasta en el más mínimo detalle en su trabajo, su actitud vital fuera de él es hedonismo puro. El brillante trabajo de Fiennes es respondido con tremenda serenidad por el joven Tony Revolori, todo un descubrimiento. Entre ambos forman una pareja que, desde ya, se convierte en mítica.


Anderson lleva su estilo un poco más allá con su último film, con el que alcanza la excelencia formal. Sin la profundidad de trabajos anteriores, pero con un dominio narrativo -atención a las piruetas temporales- sublime. Una película para hecha para hacer gozar.



jueves, 27 de marzo de 2014

Los canallas

7/10
Les salauds (Francia-Alemania, 2013)
Dirección: Claire Denis.
Intérpretes: Vincent Lindon, Chiara Mastroianni, Julie Bataille, Michel Subor, Lola Créton.
Guión: Claire Denis, Jean-Pol Fargeau.
Música original: Stuart Staples.
Fotografía: Agnès Godard.
Montaje: Annette Dutertre.
Idiomas: Francés, inglés.
Duración: 100 minutos.



No habrá paz para los héroes

Por Manuel Barrero Iglesias


Tras abordar uno de sus temas predilectos –el colonialismo-, tanto en la ambiciosa Una mujer en África (2009), como en el mediometraje documental To the Devil (2011); Claire Denis vuelve a otro asunto en el que también ha indagado lo suyo: las penumbras en la existencia del hombre contemporáneo. Cuenta la directora que andaba en una época vacía, sin proyectos concretos a la vista. Hasta que se encontró con Los canallas duermen en paz (Akira Kurosawa, 1960), cuyo título inspiró a la directora, quien además toma prestado el arquetipo que representa Mifune.

Denis arroja a su héroe cotidiano contra una realidad putrefacta. Marco vive convenientemente apartado del mundo, gracias a su profesión como marino. Pero su estricto sentido del deber le obliga a volver al rescate de una familia a la que la palabra desestructurada le queda corta. Puede que haya quien vea demasiada truculencia en losque nos cuenta Denis, pero nunca debemos olvidar aquello de que le realidad siempre supera a la ficción. El problema no reside en los temas tratados, sino en la forma de abordarlos.

Y ahí es donde Denis se muestra una vez más como una autora de singular mirada. Implacable, pero sin perder la elegancia. El film no se limita a explotar una sucesión de hechos grotescos para horrorizar al espectador. Al contrario, la directora vuelve a usar la elipsis y el montaje para impeler a su interlocutor. La explicitud no es una característica dominante en su cine, y se agradece la ausencia de la misma en Los canallas. En el cine de la francesa el espectador se convierte en parte activa, obligado a construir el relato a medida que éste transcurre.

La sutileza en las formas se propaga al discurso. Sin juicios morales simplistas,  tenemos a personajes llenos de secretos que deambulan por el film como alma en pena. No llegamos a entender sus motivaciones, pero es que ni ellos mismos las consiguen comprender. La directora  nos habla de la podredumbre del alma humana, pero sin ceñirse al análisis fácil de la maldad intrínseca. Los actos reprobables provocan angustia en los protagonistas, pero estos son incapaces de escapar a la inercia degradante. Podemos ver el pesimismo que impregna la obra en su consideración de la naturaleza humana, pero se hablamos de un pesimismo resignado. No se trata de culpabilizar, sino más bien de aceptar la realidad.

Pero no solo de turbiedad vive este noir con ecos de Lynch que se saca de la chistera Denis. Atención a las altas dosis de sensualidad que emanan de cada secuencia que comparten Lindon y Mastroianni. Pura dinamita sexual, tanto implícita como explícita. Es interesante la vuelta de tuerca que la directora propone en el concepto de mujer fatal. En el relato, Raphaëlle cumple esa función, pero no de la manera clásica. De nuevo, no se opta por la maldad intrínseca, desechando cualquier atisbo del típico maquiavelismo. Otra vez la inercia -junto con el instinto de supervivencia- es la que domina la situación.

Ser un héroe no siempre es gratificante. Y en demasiadas ocasiones actuar con integridad supone llevarse varapalos de la cruda realidad. Ahí está la profunda desesperanza de una película que refleja con precisión el lado oscuro de la humanidad. Que, por otro lado, es el que domina el mundo. Una película con un contenido altamente inflamable, pero que formalmente nos deslumbra con su uso fragmentado de la narrativa.






miércoles, 26 de marzo de 2014

Non-Stop (Sin escalas)

3/10
Non-Stop (Reino Unido-Francia-Estados Unidos, 2014)
Dirección: Jaume Collet-Serra.
Intérpretes: Liam Neeson, Julianne Moore, Scott McNairy, Michelle Dockery, Nate Parker, Corey Stoll, Lupita Nyong’o.
Guión: John W. Richardson, Christopher Roach, Ryan Engle.
Música original: John Ottman.
Fotografía: Flavio Martínez Labiano.
Montaje: Jim May.
Idiomas: Inglés, alemán.
Duración: 106 minutos.


Cluedo en el avión

Por Manuel Barrero Iglesias


En el cine que persigue como único fin el rédito comercial ocurre como con la con la comida rápida. Sí, en un momento determinado puede proporcionar un gran placer momentáneo (a veces, ni eso). Pero por muy bien que esté preparada una hamburguesa, siempre será una hamburguesa. A Non-Stop le ocurre esto. Por mucha habilidad que muestre Collet-Serra en el manejo de la tensión o por muy bien que domine los resortes del género, la película no es buena. Cuando los ingredientes –en este caso, un guión demencial- son tan deficientes, es imposible hacer algo de verdadera calidad. Si bajamos el nivel de exigencia hasta el mínimo, la podemos disfrutar, claro que sí. Como cuando te comes una buena hamburguesa grasienta.

A pesar de esos elementos que tratan de dar algo de empaque al producto, empezado por un reparto que encabezan Liam Neeson y Julianne Moore. El actor irlandés parece haberse entregado ya al rol de héroe crepuscular pseudotrascendente. En este caso los tópicos afloran bien pronto, con un personaje atormentado por su pasado que se refugia en el alcohol. Supone una pereza tremenda entrar en una película que se nos presenta a través de los clichés más gastados (la niña, que no falte).

Cuando entra en materia, Non-Stop no es tanto un thriller de secuestradores, como un juego para adivinar quién es el malo. Y es ahí donde el film pone todos sus esfuerzos en apartar cualquier atisbo de verosimilitud, y dar rienda suelta al disparate. ¿Y las adivinanzas? Pues un “todo vale” lo soluciona todo. Una sucesión de pistas falsas para provocar que todos sean sospechosos (y el árabe de turno, que no falte).

Entre tanta vuelta y revuelta, la película entretiene y mantiene el pulso. Y eso es lo mejor que podemos decir de ella. Si van buscando algo nuevo, definitivamente se han equivocado de película. Y entonces llega un desenlace de vergüenza ajena para recordarnos por qué la comida basura es mala para la salud.




viernes, 21 de marzo de 2014

Estrenos España: 21 marzo 2014

Cada estreno de Wes Anderson ya se convierte en acontecimiento cinematográfico, y no iba a ser menos esta El gran hotel Budapest, la que es su película más ambiciosa hasta la fecha. Con todas su señas de identidad y sus actores fetiches el film recrea el periodo entreguerras de un lujoso hotel situado en un imaginario país del este europeo. Los protagonistas de esta aventura son interpretados por sendos debutantes en el universo Anderson: el veterano Ralph Fiennes y el joven Tony Revolori. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Jimmy P.

6/10
Jimmy P. (Francia-USA, 2013).
Dirección: Arnaud Desplechin.
Intérpretes: Mathieu Amalric, Benicio Del Toro, Gina McKee, Larry Pine, Jospeh Cross.
GuiónArnaud Desplechin, Kent Jones, Julie Peyr; sobre el libro de Georges Devereux.
Música original: Howard Shore.
Fotografía: Stéphane Fontaine.
Montaje: Laurence Briaud.
Idioma: Inglés.
Duración: 117 minutos.



La enfermedad del alma

Por Sofia Pérez Delgado

Taquilla España: 14-16 marzo 2014

Impresionante éxito de Ocho apellidos vascos, mejor estreno de una película española desde Lo imposible. Muy cerca de los tres millones se ha quedado el film de Martínez-Lázaro, que además consigue ser el mejor estreno en lo que llevamos de año.

Otros dos estrenos entran en el Top 5 esta semana. Con cifras casi idénticas debutan La bella y la bestia y Dallas Buyers Club. Eso sí, esta última consigue una media mucho mejor en casi cien salas menos. La que sí ha fracasado del todo es Una vida en tres días, que entra en séptimo lugar, pero cuya media por sala no llega ni a 900 euros.

Dallas Buyers Club

6/10
Dallas Buyers Club (Estados Unidos, 2013).
Dirección: Jean-Marc Vallée.
Intérpretes: Matthew McConaughey, Jared Leto, Jennifer Garner, Denis O'Hare, Steve Zahn.
Guión: Craig Borten, Melisa Wallack.
Fotografía: Eyves Bélanger.
Montaje: Martin Pensa, Jean-Marc Vallée.
Idiomas: Inglés, japonés.
Duración: 117 minutos.



El lobo de Dallas


No es casualidad que entre las nominadas al Oscar como mejor película de 2013 se encontraran cuatro obras que, de una forma u otra, hablaban del capitalismo. Y menos casualidad aún es que tres de de ellas se remonten varias décadas atrás. Concretamente, los hechos narrados en Dallas Buyers Club son coetáneos a los que recrea El lobo de Wall Street (ambas basadas en sucesos y personas reales). Definitvamente, no es casualidad. En los tiempos que corren, todos andan buscando las razones que nos han conducido hasta el desaguisado que tenemos montado ahora.

Aunque cualquier indagación que se haga sobre ello sabe a poco tras el descomunal ejercicio llevado a cabo por Scorsese. La operación que ejecuta Jean-Marc Vallée es muy parecida, situando en el centro de la acción a un tipo despreciable pero carismático. Alguien en los márgenes del sistema, que de forma simultánea lucha contra él y se aprovecha del mismo. Pero si Scorsese exhibía una absoluta coherencia en un discurso alejado de clichés, no podemos decir lo mismo del director canadiense.
Tras una presentación de personaje magistral, el film tarda poco en entrar en el meollo de la cuestión. Un cowboy homófobo es diagnosticado con SIDA, cuando aún la enfermedad está socialmente asociada a homosexuales y drogadictos. El impacto que la noticia causa en él es doble. Por un lado, se enfrenta a una esperanza de vida que los médicos cifran en treinta días. Por el otro, el rechazo de un entorno que reacciona tal como él lo haría en esa situación. Es en ese contraste de unir homofobia y homosexualidad donde surgen los mejores momentos del film. La sensibilidad de Vallée consigue que ese acercamiento se haga de forma bastante sutil.

Al menos de inicio. Porque a medida que transcurren los minutos, la película se entrega cada vez con más profusión a los designios de las producciones oscarizables. Ahí tenemos la secuencia del supermercado. Pero si hay algo que conduce hacia caminos convencionales es esa lucha del cowboy contra las farmacéuticas. De nuevo empieza muy bien el director, mostrando esa dualidad de un personaje que a la vez es héroe y villano. Pero esa peligrosa tendencia mainstream a la simplificación termina aplastando las estimulantes contradicciones.

Y ahí emerge el héroe que le sirve en bandeja el Oscar a Matthew McConaughey, arrastrando con él a Jared Leto. Hasta en eso cumple Dallas Buyers Club los cánones de forma escrupulosa. Transformaciones físicas espectaculares para unas interpretaciones que quedan por encima de una película que acaba siendo  herramienta funcional para el lucimiento de sus actores. Una pena que se queden en el camino los conflictos que se quedan en meros apuntes.



Manuel Barrero Iglesias




miércoles, 19 de marzo de 2014

Una vida en tres días

3/10
Labor Day (Estados Unidos, 2014).
Dirección: Jason Reitman.
Intérpretes: Kate Winslet, Josh Brolin, Gattlin Griffith, Tobey Maguire, Tom Lipinski.
Guión: jason reitman, sobre la novela de Joyce Maynard.
Música original: Rolfe Kent.
Fotografía: Eric Steelberg.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Idioma: Inglés.
Duración: 111 minutos.



Sus labores

Debemos reconocerle a Jason Reitman la valentía de ir a contracorriente con una película alejada de las modas y discursos imperantes. Ese (supuesto) discurso reaccionario de mujer que necesita hombre para ser feliz, es precisamente lo más estimulante de este trabajo. Efectivamente, en el mundo hay muchas personas (hombres y mujeres) que son incapaces de una vida plena si no es con alguien a su lado. Y no pasa nada por mostrar esta forma de relacionarse con el mundo. Es más, aplaudimos que no se rinda pleitesía a la corrección política de un mainstream que, por obligación, tiene que retratar mujeres fuertes e independientes.

A pesar de las irritantes últimas palabras del film, tampoco podemos negar su halo melancólico. Así que le daremos el beneficio de la duda al director respecto a sus intenciones en el retrato de esta mujer. Pero si conseguimos descartar el mensaje rancio, nos chocamos de frente con un obstáculo mucho peor: su puesta en escena. Ahí ya es más complicado disculpar a Reitman, quien se sirve de trucos y artimañas muy poco sutiles. Tanto formal como narrativamente, Una vida en tres días se sirve de códigos no ya anticuados, sino anquilosados. La falta de credibilidad no viene por el hecho de que una ama de casa común se enamore de un prófugo. No pondremos reparos en la construcción de un romance que quizás sea lo único lógico dentro de esta cadena de despropósitos.

El problema es la carencia de cualquier atisbo de lógica interna dentro del relato. Para empezar, ¿qué propósito se persigue con el subrayado de la perfección del preso fugado? ¿Qué se pretendía con ese grotesco contraste entre el asesino que ve la sociedad y el hombre divino que vemos nosotros? Quizás se busque transmitir que debemos tener cuidado con los juicios de valor, y que no siempre todo es lo que parece. Muy bonito, pero no le hubiera venido mal al personaje algo más de humanidad (de la de verdad). Aunque bien mirado, que sea tan ideal (¿o irreal?) viene de maravilla para que la acción avance. ¿Quién no se enamoraría de un hombre que no tiene ni un solo defecto? Sigamos adelante.

A la historia hay que añadirle las dosis necesarias de suspense, ya que toda la ciudad busca al fugado. No entraremos en el escaso cuidado que tienen los implicados en evitar ser descubiertos. Hagamos un nuevo ejercicio de benevolencia, y lo achacaremos al carácter naif de los personajes, que también es el de la película. Criticable o no, esa es la apuesta. Lo que no podemos pasar por alto es la ridiculez de los momentos de tensión, llegando a utilizar un niño discapacitado en uno de ellos (niño que previamente ha sido usado para ablandar convenientemente los corazones). Las secuencias del policía entrometido o la del banco entran de lleno en el absurdo.

Dijimos antes que, aunque lo pareciera, el discurso no tenía por qué ser rancio. Toca rectificar. Hay momentos en que sí lo es. Nos referimos a los flash-back que muestran al joven Frank antes de entrar en prisión. Aparte de ser muy torpes a la hora de crear incertidumbre sobre los hechos, manifiestan una evidente moral reaccionaría. Para que podamos seguir viendo al protagonista como un héroe, tenemos que defender su inocencia. A los autores no les basta con mostrar que el suceso fue un accidente desafortunado, además tienen que culpabilizar a la víctima. Y lo hacen de forma despreciable, recurriendo a la retrógrada figura de la “buscona”. No vamos a decir que los autores busquen el “merece morir”, pero casi. De forma obscena pretenden que el espectador no sienta ninguna pena por esa muerte.

Así queda enterrada esa valentía de la que hablábamos al principio, entre el ridículo y el sentimentalismo manipulador. La película pretende embotar al espectador con desgracias del pasado que se reparan con alegrías del presente, para volver a la pena provocada por la frustración del futuro. Eso sí, el epílogo vuelve para tocar la fibra y dejar buen sabor de boca. Un epílogo que muestra con claridad el esquematismo de un trabajo que simplifica al máximo personalidades y sentimientos. Ni retrato de la transición adolescente/adulto (vean Mud, por favor), ni tristeza de madurez porque la vida te lo arrebata todo (para eso, Sam Mendes), ni hombre íntegro que no se corrompe ante la injusticia (algo tan típico como Cadena perpetua puede servir). Una vida en tres días deshecha todas esas películas para ponernos en primer plano este disparate lacrimógeno y torticero.


Manuel Barrero Iglesias


martes, 18 de marzo de 2014

La bella y la bestia

2/10
La belle et la bête (Francia-Alemania, 2014).
Dirección: Christophe Gans.
Intérpretes: Vincent Cassel, Léa Seydoux, André Dussollier, Eduardo Noriega, Myriam Charleins.
Guión: Christophe Gans, Sandra Vo-Anh.
Música original: Pierre Adenot.
Fotografía: Christophe Beaucarne.
Montaje: Sébastien Prangère.
Idioma: Francés.
Duración: 112 minutos.


Ni bella ni bestia

Los franceses también se apuntan a la moda de actualizar los cuentos clásicos. Aunque, como buenos franceses que son, se quieren separar de esa línea hollywoodiense de épica fútil con las que nos han castigado gente como Tim Burton (Alicia), Bryan Singer (Jack) o el tal Rupert Sanders (Snow White). Sin llegar al extremo arty de la Blancanieves de Pablo Berger, esta adaptación de La bella y la bestia parece buscar el punto intermedio entre arte y espectáculo. El encargado de llevar a cargo tan complicada empresa es Christophe Gans, quien obtuvo cierto prestigio como director de género gracias a Crying Freeman (1995) y El pacto de los lobos (2001). Desde Silent Hill (2006) no había dirigido ningún largometraje, atreviéndose ahora con un clásico de la literatura francesa.

Presume el director de ser el primer en adaptar la obra original (al menos, la primera publicada), escrita por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve en 1740. Recordemos que las dos adaptaciones más notorias -Cocteau y Disney- tienen como base una versión abreviada de 1756. Se supone que la de Villeneuve, al ser más extensa, da mayor riqueza a los personajes y situaciones. Algo que debiera haber aprovechado Gans para dar consistencia a su film. Pero algo falla cuando todo nos parece infinitamente más plano que la versión de Disney.

Si la intención era otorgar mayor entidad al discurso, no se entiende la caricaturización extrema de las hermanas o el villano. Por mucho contexto que trate de introducir, la película jamás profundiza en nada. Ni siquiera es capaz de retratar con un mínimo de pericia el momento clave del relato, siendo el enamoramiento de los protagonistas un fenómeno que surge de la nada. Por supuesto, tampoco encontramos esa metáfora sobre el mundo actual que Gans quiere transmitirnos.

Habla también el director de las referencias a las mitología griega y romana, con Ovidio a la cabeza. Incluso nombra a Miyazaki, que también juega con esas relaciones entre dioses, formas animales y hombres. Pero el uso que hace el director de estos elementos también es tremendamente superficial. Desde los flash-back que cuentan el pasado de la Bestia hasta esos animalillos digitales que no se sabe muy bien qué pintan por ahí. Por cierto, ahí está otro de los grandes problemas del film, el nulo encanto de sus digitalizadas criaturas.


Ya decimos que como film que pretende dar una lectura más profunda al clásico, fracasa de forma estrepitosa, dando la impresión de imponerse el artificio visual al poderío narrativo. ¿Que sólo quería ser un cuento sin más pretensiones? El estrépito del fracaso es aún mayor, en una película que es todo aburrimiento. Para eso ya tenemos a Disney, cuya versión rebosa agilidad y diversión. La bella y la bestia (2014) termina siendo una amalgama de referencias incapaz de desarrollar personalidad propia.

Manuel Barrero Iglesias



4ª Edición Atlántida Film Fest: Programación

Del 27 de marzo al 27 de abril en filmin 

Barcelona, 17 de marzo
*Nota de prensa

Hoy se ha presentado en la Fàbrica Moritz Barcelona la programación completa del festival de cine online, Atlántida Film Fest que ofrecerá 47 largometrajes, 15 de ellos estrenos absolutos en nuestro país. 

El festival se inaugurará el 27 de marzo con "El desconocido del lago", el aclamado debut de Alain Guiraudie premiado en el Festival de Cannes y clausurará su 4ª edición un mes después, con una puesta al día del Malas Tierras de Terrence Malick, titulada "En algún lugar sin ley" de David Lowery, protagonizada por Casey Affleck, Rooney Mara y Ben Foster. 

El estreno en España de la obra más personal de Michel Gondry, "Is the man who is tall happy?", un documental animado con Noam Chomsky que arrancó una estruendosa ovación tras su pase en el último Festival de Berlín, y el de "Main dans la main", la nueva película de Valerie Donzelli tras su "Declaración de Guerra", serán algunas de las principales atracciones de la Sección Atlas que acogerá obras de maestros del documental como Errol Morris ("The Unknown Known", un documental político protagonizado por Donald Rumsfeld), Frederick Wiseman ("At Berkeley", posiblemente la película universitaria más importante desde el cine de John Hughes) y Nicolas Philibert ("La maison de la radio", su última joya tras la premiada "Ser y Tener"). La Sección Atlas también se ocupará de las obras de consagración de algunos de los nuevos nombres del cine independiente como Xavier Dolan ("Tom at the farm"), Hélène Cattet y Bruno Forzani ("The strange color of your body's tears"), Clio Barnard ("The Selfish Giant"), Shane Carruth ("Upstream Color") y así como la aparición de nuevos talentos que han deslumbrado en festivales como Rotterdam ("Soldate Jeannette"), Cannes ("You and the night" con música de M83 y "La batalla de Solferino" con música de Ryan Gosling), Sundance ("The Kings of Summer"), San Sebastián ("Of horses and men") y Karlovy Vary ("Honeymoon"). El cine asiático estará presente por partida doble en el Festival, con la nueva locura de Sion Sono ("Why don't you play in hell?") y la Cámara de Oro en Cannes y finalista al Oscar ("Ilo Ilo"). La Sección la completan una extrañísima adaptación de "La danza de la realidad" de Alejandro Jodorowsky con música de Moby ("Ritual"), una pequeña delicia indie estadounidense rodada en dos únicos planos secuencia que ha sido aclamada y reivindicada por el New York Times ("Almost in love") y "The secret society of fine arts",  la película que le hizo dejar el cine al director de "Strings", Anders Rønnow Klarlund. A esta selección se añade el resurgir de un clásico de la comedia norteamericana contemporánea como David Gordon Green ("Prince Avalanche").
El desconocido del lago
La Sección Oficial estará compuesta por 18 largometrajes entre los que destacan los estrenos mundiales del film de suspense "Reset", el drama "El tercero" influenciado por "Weekend", el nuevo documental de Carlos Serrano Azcona en el que denuncia la política británica en Irak, "Cartas desde Parliament Square" y un sorprendente debut nacional, "Estos días". A ellos hay que sumarles algunas de las mejores películas latinoamericanas del último año premiadas en festivales como BAFICI ("La Paz" y "Noche"), La Habana ("El lugar del hijo") y Málaga ("Melaza"). También estarán presentes obras que representan las nuevas vías narrativas y creativas que se están desarrollando en el cine español, el low cost de calidad ("Las aventuras de Lily ojos de gato", "La tumba de Bruce Lee"), las joyas del Festival de Málaga ("Toastmaster", "Casting"), el extraordinario ensayo documental ("Se fa saber"), obras más experimentales ("Después de la generación feliz", "De occulta philosphia"), el cine que surge a través de escuelas de cine como ESCAC ("Los inocentes"  y "Family Tour") o movimientos cinematográficos como #littlesecretfilm  ("Real Movie").

Of Horses and Men
El Ciclo Reflejos ofrecerá seis documentales que analizan diferentes aspectos de la creación, producción, y distribución cinematográfica. Son obras que ofrecen algunas respuestas para este tiempo de cambios e incertidumbre. Un homenaje a Luis Buñuel (a través de "En ningún lugar" con Carlos Reygadas, Dennis Lavant y Jean-Claude Carrière) y Jess Franco ("A ritmo de Jess"), una radiografía de los guionistas españoles ("Writing Heads"), el análisis de las nuevas formas de distribución ("Baratometrajes 2.0") y dos películas que inciden en la importancia de la exhibición cinematográfica ("Rescatando sombras" y "Reel Dreamers"). 

Todas las películas podrán verse a un precio de 2,95€ a través de la página web del Festival o en la plataforma filmin. Asimismo se ofrecerán abonos para 5 por 10€. También podrá adquiriese un Pack de 20 películas a 30€ que  incluirá una suscripción gratuita de un mes al servicio de música Deezer+. Este pack tendrá un descuento especial para los suscriptores Premium y Premium+ de filmin. 

Tras el éxito del pasado año vuelve el concurso Atlántida en casa a través del cual los espectadores que suban fotos a través de Facebook, Instragram o Twitter de las sesiones del Festival que organicen en su casa, podrán ganar suscripciones a filmin o una cena en la Fàbrica Moritz. 

The strange color of your body's tears
La 4ª edición de Atlántida Film Fest dará el pistoletazo de salida el miércoles 26 de marzo con la proyección de la película inaugural, "El desconocido del lago" en el Instituto Francés de Barcelona. Las entradas para la misma serán gestionadas por la distribuidora cinematográfica del film, Karma films. 

La fiesta de inauguración tendrá lugar el jueves 27 de marzo a las 20.30h en la Fábrica Moritz Barcelona. En ella se podrán por primera vez imágenes de proyectos tan excitantes como  "Amor Eterno" (Marçal Forés), "El camino más largo para volver a casa" (Sergi Pérez) y "La esfera" (Héctor García y Olga Navarro). Además contaremos con la actuación del excelente grupo de música electrónica con inspiración krautrock, ANBAU,  para cerrar la fiesta con la tradicional sesión de Dj Caro.

domingo, 16 de marzo de 2014

Estrenos España: 14 marzo 2014

Llega a las pantallas comerciales Pelo malo, película venezolana que ganó la Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián. Cine social que habla de la situación del país, uniendo temas como el umbral de la pobreza o la homosexualidad incipiente de un adolescente. Dirige Mariana Rondón.
Dos películas españolas de distinto propósito. Las maestras de la República, ganador del Goya al mejor documental, habla del legado de aquellas mujeres que lucharon por sus derechos y por una escuela modernizada. La comedia dispuesta a arrasar en taquilla es Ocho apellido vascos. Borja Cobeaga en el guión y Emilio Martínez-Lázaro en la dirección están detrás de un film que juega con los tópicos entre vascos y andaluces. El cómico Dani Rovira encabeza un reparto en el que le acompañan Clara Lago, Karra Elejalde o Carmen Machi.

El film francés de la semana supone la vuelta a la dirección de Christophe Gans, tras ocho años desde su último largometraje (Silient Hill). Una nueva versión de La bella y la bestia, protagonizada por Léa Seydoux y Vincent Cassel.

Terminamos con los estrenos norteamericanos, entre los que destaca Dallas Buyers Club, ganadora de tres Oscar. Matthew McConaughey y Jared Leto consiguieron los dos premios de interpretación masculina, al que se añadió el de maquillaje. Un cowboy es diagnosticado con SIDA en los años ochenta, cuando la enfermedad aún se asociaba básicamente con la homosexualidad. El protagonista tendrá que luchar contra su homofobia y contra la mafia de las farmacéuticas. Además, tenemos la nueva película de Jason Reitman. Protagonizada por Kate Winslet y Josh Brolin, Una vida en tres días cuenta una improbable historia de amor a través de un dramón ambientado a finales de los ochenta. 

300. El origen de un imperio

4/10
300: Rise of an Empire (Estados Unidos, 2014).
Dirección: Noam Murro.
Intérpretes: Sullivan Stapleton, Eva Green, Lena Headey, Hans Matheson, Callan Mulvey.
Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad; sobre la novela gráfica de Frank Miller.
Música original: Junkie XL.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: David Brenner, Wyatt Smith.
Idioma: Inglés.
Duración: 102 minutos.


Director invisible

Aquellos que recibimos 300 (Zack Snyder, 2006) con indiferencia no esperábamos gran cosa de esta secuela/spin off; más allá de encontrarnos con un sucedáneo de poca calidad. Snyder delega las labores de dirección en el inexperto Noam Murro, encargado de firmar este film (se supone) basado en una obra de Frank Miller, la cual no estaba publicada a fecha de estreno. Con tales antecedentes no es extraño sospechar sobre la naturaleza comercial de la operación, descuidando sus posibles valores artísticos. 

Por muy vacía que fuera 300, hay que reconocerle cierta pericia visual, incluso algo parecido a personalidad. Pero Murro no es Snyder, y el salto se nota. 300: El origen de un imperio es, efectivamente, un calco estilístico de su predecesora. Pero como en cualquier calco, la calidad se resiente. La película sigue sin ir más allá del espectáculo vacuo, con un despliegue digital que nos deja más bien fríos. Capítulo aparte merece el uso de la cámara lenta, un recurso del que se abusa hasta la desesperación.

Pero dentro de esta copia bastarda tenemos que celebrar la aparición de una figura que nos despierta del sopor que produce tanta espada moviéndose a ralentí. Eva Green y su desatada Artemisia se mueven entre el ridículo y la parodia, y nosotros no sabemos si tomarnos el asunto en serio o no. Eso sí, si hay algo que podemos rescatar del film son las dos secuencia que comparte con Temístocles. Un encuentro sexual con altas dosis de violencia, y una confrontación violenta con fuerte carga sexual. Lo único un poco subversivo dentro de un conjunto monótono. 

Insuficientes concesiones al kitsch para convertir el espectáculo en algo realmente divertido. El resto del tiempo tenemos que sufrir la planicie de los personajes, la simplicidad de la acción, y... ¿he mencionado ya lo de las interminables tomas a cámara lenta? Quizás les parezca cansino que por tercera vez hable de esto. Así quizás imaginen lo que me provocó su uso indiscriminado. Y es que cuando se fabrica un sucedáneo a partir de un original cuya calidad ya es bastante discutible, resulta complicado salvar el producto. Por mucha Eva Green que ande por ahí.

Manuel Barrero Iglesias




 
 
Blogger Templates