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viernes, 4 de septiembre de 2015

Críticas: Anacleto: Agente secreto

6/10
Anacleto: Agente secreto (España, 2015).
Dirección: Javier Ruiz Caldera.
Intérpretes: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Rossy de Palma.
GuiónFernando Navarro, Pablo Alén, Breixo Corral; sobre el cómic de Manuel Vázquez Gallego.
Música original: Javier Rodero.
Fotografía: Arnau Valls Colomer.
MontajeAlberto de Toro.
Idioma: Español.
Duración: 87 minutos.


Impostada parodia de primer nivel

Por Miguel Delgado

El cine español parece buscar en sus clásicos tebeos una fuente de inspiración para crear un cine comercial. Aunque no estemos hablando del mismo tipo de novelas gráficas que se publicaban hace décadas en Estados Unidos y cuyas adaptaciones -sobre todo en el campo de los superhéroes- pueblan los cines de todo el mundo, si que poseemos una amplia gama de personajes que se han ganado el cariño y la admiración de los lectores de todas las edades. Enfocadas principalmente al humor, hemos podido ver como en los últimos años se ha intentado varias veces dar vida de todas las maneras posibles a Mortadelo y Filemón, con resultados de los más variopintos. También Zipi y Zape pasaron a formar parte de la gran pantalla, con una aventura que se alejaba bastante de su material de referencia. Ahora le llega el turno a Anacleto: Agente secreto, obra creada en los años 60 por Manuel Vázquez, una parodia del cine de espías clásico tanto en el papel como ahora en la pantalla. El próximo será Superlopez, pero ahora toca centrarse en este nuevo estreno.

Anacleto: Agente secreto ha aterrizado en la cartelera haciendo bastante ruido, tratándose de una película promocionada con su alto contenido de acción y su reparto de campanillas. Había cierta curiosidad por ver como habían materializado todos los elementos que los responsables tenían en sus manos. Una vez vistos los resultados, se puede decir que estamos ante una correcta comedia de acción, atípica en nuestra cinematografía, que se ve con agrado y sin aburrir, pero que posee una serie de trabas que terminan lastrando la impresión general del conjunto. Antes de entrar en estos aspectos, destacar entre lo positivo que nos encontramos ante una producción de primer nivel, que si bien no llega al nivel de espectacularidad de las grandes superproducciones de espías que nos están llegando este año de otro lado del charco como Kingsman, Misión Imposible: Nación secreta u Operación U.N.C.L.E. (por otra parte, también muy buenas películas), no escatima en peleas de todo tipo, de una duración considerable y bastante bien planificadas. A nivel de diseño de producción tampoco podemos encontrar quejas en su calidad.
Pero algo falla. Desde los primeros instantes de la cinta se puede sentir como todo resulta impostado, algo que no desaparece según avanza la película. Cada diálogo, cada chiste… todo resulta forzado. Detrás de cada actor puedes sentir como está recitando un guión tan claramente que llega a sacar de la cinta en numerosos momentos. Esto hace que, si bien es una cinta destacada en el terreno de la acción, se quede muy corta como comedia, haciendo verdadera gracia en momentos muy puntuales, quedándose en general en una indiferencia provocada por la poca naturalidad con la que llegan las bromas. Con los personajes ocurre lo mismo, ninguno resulta creíble incluso dentro de esta paródica trama, y la evolución o no de cada uno de ellos resulta aleatoria, dependiendo de lo que el guión necesite que ocurra o de la situación humorística que se quiera conseguir.

Tampoco ayuda mucho cierta indefinición en el tono de la cinta, que salta de un humor bastante tontorrón e infantil, a momentos muy negros y otros algo soeces sin encontrar un equilibrio claro. Lo mismo ocurre con la estética, que va desde lo puramente realista al estilo claro del cómic, con el cuartel del G.P. y sus trabajadores (incluyendo a El Jefe, interpretado por Emilio Gutiérrez Caba) que encajarían mejor en la primera incursión cinematográfica de Mortadelo y Filemón de Javier Fesser que en el estilo general de esta película. Aunque esto último se puede perdonar debido a la condición de pseudo-secuela del comic. Como último punto negativo señalar lo mal desarrollado que resulta el personaje de Quim Gutiérrez, claramente el héroe con el que el espectador debe empatizar, y que si bien al principio resulta simpático, la falta de desarrollo del personaje a pesar de todo lo que ocurre acaba resultando irritante y molesta. No es una mala actuación del actor, todo el reparto se encuentra bastante bien a pesar de la falta de credibilidad (especialmente un Imanol Arias que se nota que fue a pasárselo bien), pero le falta humanización, por lo que termina siendo poco más que un monigote molesto.

Así pues, vemos como en nuestro cine se están haciendo obras como El niño y esta Anacleto: Agente secreto, cintas sin tacha en lo que se refiere a una acción bien llevada pero que fallan en demasiadas cosas fuera de este ámbito. Es un paso en este género pero aún queda un trecho para conseguir grandes resultados. La cinta de Javier Ruiz Caldera podría haber estado realmente bien, a poco que se hubiera naturalizado un poco todos los aspectos y no se hubiera priorizado la frase chulesca o la broma de turno más o menos inspirada. Aún así no creo que nadie que vaya a verla tenga motivos para salir realmente enfadado del cine y no habérselo pasado, al menos, ligeramente bien.  



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