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jueves, 13 de septiembre de 2012

John Cusack: El actor que pudo reinar


John Cusack es un actor interesante con una filmografía repleta de obras menores, tanto por su repercusión mediática como por su calidad. Nunca ha conseguido alcanzar el estatus que se le presupone y no parece que lo vaya a conseguir en un futuro próximo. No hace falta más que echar un ojo a las películas que tiene pendientes de estreno para darse cuenta de que su carrera no tiene pinta de que vaya a despegar de nuevo.

Digo de nuevo porque sí, que hubo un momento en el que parecía que se había convertido en un actor valorado; me refiero a ese período entre 1997 y el año 2000 en el que enlazó un puñado de películas de muchísimo nivel. Todo empezó con Medianoche en el jardín del bien y del mal, bajo las órdenes de Clint Eastwood, que si bien no supuso un éxito en taquilla, si que se trataba de una película extraña y estimulante a la que considero de lo mejorcito de la filmografía de Eastwood. Posteriormente rodó Con Air, de calidad discutible, pero con un considerable éxito de público.

Ya en 1998 pudo apuntar en su currículum el haber trabajado con Terrence Malick. La delgada línea roja suponía la vuelta a la dirección del genial director tras veinte años de silencio. Cusack formaba parte de un reparto plagado de estrellas dentro de una película que consiguió siete nominaciones a los Oscar.


En 1999 estrenó cuatro películas, de las que habría que destacar Cómo ser John Malkovich y Abajo el telón, películas con buena acogida por parte de la crítica pero de escasa repercusión en las salas comerciales.

Cusack seguía apuntando nombres de grandes directores en su currículum y en el año 2000 facturaba la que, personalmente, considero su mejor película junto a su colaboración con Malick. Basada en la encantadora novela de Nick Hornby, Alta fidelidad -de la cual también es guionista- le supuso su primera nominación para un Globo de oro como actor y una nominación a los Bafta como guionista. Otra vez la recaudación de la película no fue impresionante, pero con el paso de los años la película ha ido ganando en seguidores, y actualmente se la considera como una especie de película de culto.

De su trabajo tras Alta fidelidad lo cierto es que no hay nada que merezca la pena destacar, no ha tenido un proyecto con repercusión en más de una década, y no parece que lo vaya a tener. Si sus años dorados no le ayudaron a escalar peldaños en la industria; o los años previos, con notables películas como Balas sobre Broadway, Sombras y niebla, Cuenta conmigo, Dieciséis velas, Un gran amor o Los timadores, no le han hecho ser considerado como uno de los tipos con los que merece la pena contar a la hora de elaborar un reparto, no creo que haya nada ya que lo haga.

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