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domingo, 29 de enero de 2012

Bajo amenaza

2/10
Trespass (USA, 2011).
Dirección : Joel Schumacher.
Intérpretes: Nicolas Cage, Nicole Kidman, Liana Liberato, Ben Mendelsohn, Cam Gigandet.
Guión: Karl Gajdusek.
Música original: David Buckley.
Fotografía: Andrzej Bartowiak.
Montaje: Bill Pankow.
Idioma: Inglés.
Duración: 91 minutos.



Cementerio de elefantes

Parece que es el año de películas sobre familias secuestradas en su propia casa. Dos productos nacionales se estrenaron en 2011 bajo esta premisa. Pero mientras Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010) no tenía más pretensión que la del entretenimiento de terror, Transgression (Enric Alberich, 2011) se presentaba como thriller que pretendía ser reflexión sobre la condición humana. Ni la una, ni la otra son grandes películas, aunque a Vivas hay que reconocerle su magnífico pulso tras las cámaras.

Bajo amenaza se une a la moda, y lo hace con elementos asombrosamente parecidos de los dos filmes mencionados. El inicio es casi idéntico al de Secuestrados, mientras que la lucha del personaje masculino por no ceder ante los atracadores es parecida a la Michael Ironside en Trangression. Aunque en este punto hay una determinante diferencia que ilustra lo blandengue que es el trabajo de Schumacher. La avaricia del personaje de Cage no es tal, siendo una forma de amor por su familia.

La detestable corrección política también está presente en el asunto de la posible infidelidad de la abnegada esposa. Pero aparte de estos detalles de fondo, la película no funciona como cinta de acción. Personajes mal escritos y absurdos giros de guión, se unen a una dirección rutinaria y sin la suficiente fuerza.

Y enterrados en este producto, tres nombres más o menos ilustres, que parecen ir definitivamente a la deriva. En realidad, el rumbo de Joel Schumacher nunca ha estado muy enderezado. Aunque lleva ya unos cuantos años encadenando proyectos especialmente que no llegan ni al nivel mínimo. Tampoco Nicolas Cage se caracteriza por ser un gran intérprete, pero su participación en proyectos de interés es cada vez más escasa. Y esa tendencia a la sobreactuación, de la que nos 'regala' otro recital. La descomposición que Nicole Kidman viene sufriendo en los últimos años es más física, pero su presencia aquí tampoco ayuda a su recuperación como la gran actriz que fue.

Después de Funny Games (Michael Haneke, 1997), cualquier película sobre asalto a domicilio sabe a poco. Pero es que Bajo amenaza no tiene ningún elemento que la haga remotamente interesante.

Manuel Barrero Iglesias



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