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martes, 15 de noviembre de 2011

Luis Tosar: Animal de la interpretación


Hace ya bastantes años participé como extra en una de estas imposibles coproducciones europeas. Mira Sorvino y Olivier Martinez protagonizaban Semana Santa (2002), un thriller que se desarrollaba en Sevilla durante la señalada festividad. Película que, por cierto, jamás se estreno en España. Luis Tosar tenía algún personaje secundario en aquel film, y recuerdo acercarme a él para pedirle un autógrafo. Me había impresionado con su interpretación en Flores de otro mundo (1999), y así se lo hice saber.

Hasta entonces, no era muy conocido fuera de Galicia, donde ya llevaba cinco años sin parar de trabajar entre cortometrajes y series de televisión. Su primer papel en el cine fue en Atilano, presidente (1998), última película de La Cuadrilla. Un año después consiguió la nominación al Goya como mejor actor revelación por su trabajo en la mencionada película de Icíar Bollaín, en la que da vida a un paisano un tanto tosco, pero de gran corazón.

Y es que el físico impone, y el de hombre rudo es un rol que se ajusta al de Tosar. Así, en sus primeros tiempos no era extraño verlo en pequeños papeles de policía: La comunidad (2000), El corazón del guerrero (2000) o Sin noticias de Dios (2001). De esa época es también ‘El Bombilla’, su brusco personaje de Besos para todos (2000).
Por aquellos años, el actor no dejaba de aparecer en roles secundarios, de más o menos importancia. Dirigido por Vicente Aranda en Celos (1999), Patricia Ferreira en Sé quién eres (2000), José Luis Borau en Leo (2000), o Manuel Guitérrez Aragón en Visionarios (2001); ya empezaba a poner los cimientos de una sólida carrera. El empujón definitivo vino de la mano de Fernando León de Aranoa, con Los lunes al sol (2002). De forma merecida, consiguió el Goya al mejor actor de reparto. Dentro de un elenco espléndido hay quien destaca su labor incluso por encima de la del carismático Santa de Bardem. Pero es que Tosar borda desde la contención a ese hombre lleno de complejos que se ve superado por las circunstancias, por la inferioridad y el miedo.


Características que comparte con otro personaje que le dio la gloria. Su primer Goya como mejor actor principal llegó con Te doy mis ojos (2002), en la que logra darle una enorme dimensión a ese maltratador que es una extensión del que encarnó en Amores que matan (2000), corto también dirigido por Icíar Bollaín. Y es que el tándem que forman directora y actor siempre ha dado magníficos resultados. El último ejemplo, También la lluvia (2010), que le ha supuesto su (hasta ahora) última nominación al Goya protagonista. Otro personaje de matices, y de una apasionante vida interior.

Y es que Luis Tosar tiene la virtud de ser un portentoso intérprete hacia fuera, pero también lo es hacia dentro. Tanto cuando tiene que soltar la rabia contenida que suelen sufrir sus personajes, como cuando se trata de interiorizar, el actor maneja con maestría ambos registros. Registros que están presentes en Trece campanadas (2002), donde interpreta a un villano lleno de recovecos.

Ese año es en el que abandona de forma definitiva el segundo plano, para convertirse en pieza importante de los filmes en los que participa. Así, en el 2003 (además de Te doy mis ojos) llegan El lápiz del carpintero (donde interpreta a un Guardia Civil), El regalo de Silvia y La flaqueza del bolchevique. 2004 sería su año galán, con La vida que te espera e Inconscientes, donde lograba conquistar a los personajes de Marta Etura y Leonor Watling.

En los siguiente cuatro años no dejó de trabajar. Y lo mismo hacía de hincha del Deportivo de la Coruña en Galatasaray-Dépor (2005) que de villano a las órdenes de Michael Mann en Corrupción en Miami (2006), que de jefe cabronazo en la interesante Casual Day (2007). Incluso Se puso a las órdenes de Jim Jarmusch en los Límites del control (2009).

Precisamente ese año se hizo con otro de esos papeles que quedan en la retina de todo aficionado, y que devolvió a Tosar a la primerísima línea de actualidad (además de darle su tercer Goya). El Malamadre de Celda 211 es ya uno de los personajes más carismáticos del reciente cine español. Y Luis está enorme, en un trabajo descomunal. 

Tras su participación en Lope (2010), Jaume Balagueró lo ha reclutado para el villano de Mientras duermes (2011), su último thriller. El director catalán se une a la larga lista de autores que han contado con este auténtico animal de la interpretación. Uno de los mejores actores españoles, que en sus ratos libres, además, ha tenido tiempo para dedicarse a la política, o formar un grupo musical llamado Di Elas.


Manuel Barrero Iglesias

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