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viernes, 18 de marzo de 2016

Crítica: Agente contrainteligente

6/10
Grimsby (Reino Unido-Australia, 2016).
Dirección: Louis Leterrier.

Intérpretes: Sacha Baron Coen, Mark Strong, Penélope Cruz, Isla Fisher, Rebel Wilson, Ian McShane.
Guión: Sacha Baron Cohen, Phil Johnston.
Música original: David Buckley, Erran Baron Cohen.
Fotografía: Oliver Wood.
Montaje: Jonathan Amos, Evan Henke, James Thomas.
Idioma: Inglés.
Duración: 83 minutos.


Te reirás aunque te duela

Por David Sancho


Quien haya visto alguna de las películas escritas y protagonizadas por Sacha Baron Cohen hasta la fecha, sabrá perfectamente lo que se va a encontrar en el que por ahora es su último largometraje.

Ésta va de dos hermanos que son separados a temprana edad tras la muerte de sus padres. Uno de ellos se convierte en un mortífero agente secreto y el otro en un prototípico personaje que habita en gran parte del Reino Unido y que suele caracterizarse por reproducirse sin mucho autocontrol y por beber sin ninguno en absoluto.

Tras muchos años sin saber nada el uno del otro, un día se encuentran y, a partir de ahí, por un cúmulo de sonrojantes accidentes, se verán obligados a trabajar juntos para poder salvar sus vidas y las de gran parte de la población mundial.
La película tiene el humor más grosero que uno se pueda imaginar. Decir que la película tiene chistes de mal gusto es quedarse muy corto, pero sería mentira decir que uno no se lo pasa bien. Se trata de una de esas películas que te retan a mantener la mirada fija en la pantalla. Resulta un duro desafío mantenerse impasible ante tal desfile de imágenes que en otro tipo de película hubiesen supuesto un irremediable ostracismo cinematográfico en forma de exhibición en salas X.

Pero vuelvo a decir lo mismo. Mucho truco fácil, humor zafio, pero lo peor de todo es que funciona y uno no puede evitar reírse, y reírse mucho. Y cierto es que uno intenta no hacerlo porque es consciente de que esto no es comedia de altos vuelos, sino algo que va más allá de lo pueril, es de mal gusto. Lo que Cohen quedó lejos de conseguir en su anterior película, El dictador, aquí resulta todo un acierto

Se trata una película que nos pone a prueba. Una película de esas en las que te partes la caja y que a su vez te genera un sentimiento de culpabilidad por haberla disfrutado, haciendo que sea muy difícil reconocerlo por miedo al qué dirán. Pero nada, yo me la juego y digo que si vais a verla no os vais a encontrar con una buena película, pero que lo más seguro es que os lo paséis de puta madre.


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