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jueves, 24 de marzo de 2016

Críticas: El pregón

5/10
El pregón (España, 2016).
Dirección: Dani de la Orden.

Intérpretes: Andreu Buenafuente, Berto Romero, Belén Cuesta, Jorge Sanz, Goyo Jiménez.
Guión: Diego San José, Daniel González y David Serrano.
Música original: The Pinker Tones.
Fotografía: Isaac Vila.
Montaje: Alberto Gutiérrez.
Idioma: Español.
Duración: 85 minutos.


Mediocremente efectiva

Por David Sancho

Andreu Buenafuente y Berto Romero afrontan su primer proyecto cinematográfico como estrellas absolutas de la función. Dos cómicos televisivos que sin embargo no pueden ser llamados actores, y no lo digo porque no sepan actuar, que casi que también.

La historia que nos cuentan es muy sencillita. Dos hermanos tenían un grupo de tecno pop medianamente famoso en los 90. Peleados y sin haber sabido nada el uno del otro desde hace dieciocho años, se encuentran en horas bajas y necesitados de dinero. Un buen día reciben la llamada del alcalde del pueblo que les vio nacer proponiéndoles dar el pregón a cambio de una cuantiosa cantidad de dinero ya que allí continúan siendo los héroes locales. Aceptan la oferta y se ven obligados a trabajar juntos otra vez mientras que las cosas se complican rápidamente.

La película basa la mayoría de sus chistes, como ya lo hiciera Ocho apellidos vascos, en las particularidades culturales de una cierta región de nuestro país. Por lo tanto aunque la premisa sea medianamente original, el resto del guión basa su efectividad en algo que está de moda ahora mismo, no olvidemos que hay una serie de argumento bastante similar, y por lo tanto bastante manoseado. Lo que en esos ejemplos se trata del choque cultural entre distintas regiones, aquí es entre la ciudad y un pequeño pueblo de interior.
Ante la falta de originalidad sólo les queda conseguir un puñado de buenos chistes y situaciones cómicas que funcionen y tener a los actores adecuados para que la cosa tenga su gracia. Y lo cierto es que hay chistes que funcionan, y otros que podrían hacerlo si no fuese por el reparto, y más concretamente por Buenafuente. Porque donde Berto consigue salir airoso Buenafente naufraga.  Berto tiene momentos muy meritorios dentro la película, pero Buenafuente demuestra que lo suyo es el plató televisivo y no el cine.

Hay muchos chistes facilones, otros de escaso gusto y alguno que otro que funciona la mar de bien, pero por lo general la película resulta simplemente amena, se deja ver con agrado y trasmite la impresión de haber sido concebida solo para aprovechar el filón que otras antes que ella iniciaron.


No estamos ante un bodrio, pero sí ante algo inofensivo que podría haber dado mucho más de sí con algo más de trabajo en el guión y con un reparto menos famoso pero más apto. Pero bueno, ante la eterna crisis del cine español, es de esperar que copiemos el modelo americano y exprimamos las ideas que han sido un éxito hasta que el público diga basta.


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