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martes, 28 de junio de 2011

Juliette Lewis: sexo, drogas y rock'n'roll

Aunque la carrera cinematográfica de nuestra protagonista tn, el riesgo (o ambos), activo, en lo que supuso el inicio de una serie de papeles en los que la seduccia eterna veinteañera, coiene ya más de 25 años, sus mejores registros se concentran casi exclusivamente en poco más de un lustro, el que transcurre en la primera mitad de la década de los 90. Martin Scorsese se cruzó en su camino, y le regaló un bombón de papel, la Danielle de El cabo del miedo (1991). Tenía 18 años, y ahí empezó a turbarnos con su peculiar atractivo, en lo que supuso el inicio de una serie de papeles en los que la seducción, el riesgo, o ambos; la acompañaron en la pantalla (y también fuera de ella).

Realmente, su primer rol de esta índole lo hizo un año antes de ser nominada al Oscar por jugar con el fuego del psicópata al que daba vida Robert de Niro. En el telefilm Demasiado joven para morir (1990) interpretaba a una joven de infancia traumática que se ve enredada en asuntos muy turbios. Ahí conoció al que sería su amor de juventud, un entonces desconocido, Brad Pitt. Con él, volvió a coincidir en Kalifornia (1993), otra oscura película en la que Lewis veía mezclada su inocencia con historias de psicópatas. Ese mismo año se convirtió en una mujer fatal que mete en problemas a Gary Oldman en Romeo is Bleeding (1993).

Pero si hablamos de psicópatas, violencia y depravación; ahí tenemos la desaforada Asesinos natos (1994), en la que Oliver Stone explota hasta el límite la doble cara de Lewis: la cándida apariencia, y la diabólica escondida. Y aunque el resultado de la película es más que discutible, el magnetismo de su protagonista femenina es incuestionable.

Y es que sin ser  exactamente una belleza, al menos en los cánones estándares que dominan Hollywood, Lewis se convirtió en oscuro objeto de deseo de muchos. Esa mirada perdida en el infinito, esas aparentes frialdad e indiferencia casi nihilistas, y esa desarmante inocencia rociada con unas gotas de tenebrosa turbiedad; provocaron que la actriz ejerciera una atracción a la que costaba resistirse.

Además de los anteriormente citados, otros dos directores la utilizaron como Lolita. En la autobiográfica (más aún de lo normal) Maridos y mujeres (1992), un Woody Allen en crisis matrimonial, quedaba prendado de su joven alumna. Y en Abierto hasta el amanecer (1996), Tarantino (aunque dirigiera su amigo Rodriguez) la hacía protagonista de las perversas fantasías de su propio personaje, antes de ser atacados por hordas de vampiros, claro.
Y mientras la fama le llegaba por aquellos enturbiados roles, el resto de trabajos pasaban con más pena que gloria por la gran pantalla: titulos como Aquella noche (1992), Mixed Nuts: un día de locos (1994), o La fuerza del cariño: la historia continúa (1996); no servirán para recordar a Juliette. Con una más que honrosa excepción, la hermosa ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), en la que da vida a una adorable joven que enamora a Johnny Depp. Demostrando que, ante todo, es una excelente actriz con más de un registro. Desaprovechada, eso sí.

No hay nada más que ver su filmografía desde finales de los 90 hasta ahora, repleta de títulos intrascendentes que no ha visto casi nadie. Desde comedias de poca monta como Some girl (1998), o Una cama a cualquier precio (2000), hasta películas que intentaban explotar, con poco acierto, su lado más oscuro: Cuarto piso (1999), Secuestro infernal (2000), Picture Claire (2001), o La casa (2003).

Es precisamente en ese año en el que su carrera dio un vuelco, aunque no por el cine. Ha seguido apareciendo, en su gran mayoría, en películas de escaso (o nulo) recorrido. 2003 supuso un punto de inflexión en su trayectoria gracias al nacimiento de Juliette and the Licks, grupo musical en el que ella llevaba la voz cantante. En 2009, crea una nueva banda, llamada Juliette and the New Romantics, con la que continúa su trabajo musical. Lejos de ser un capricho de estrella hollywoodiense, la actriz dedica muchísima atención a esta faceta, en la que pone una enorme pasión. Que se lo pregunten a los fans que acuden a unos entregados directos en los que disfrutan de las rasgada voz de Lewis.

Y precisamente la música estaba muy presente en uno de lo más memorables personajes de su carrera. En Días extraños (1995) encontramos todos las facetas que más nos han hecho disfrutar de ella. La de cantante, con versión del Hardly wait de P.J. Harvey incluida (como anillo al dedo). La seductora, pero siempre como ausente y casi sin pretenderlo. Y la de pobre inocente que se mete hasta el fondo en asuntos de los más tétricos.
Echamos de menos papeles de verdad para Juliette, que la dirijan directores de prestigio como Scorsese, Allen, Stone, Bigelow, o Hallstrom. En su lugar, la vemos en películas como Grilled (2006), o Roller Girls (2009). Esta última, por cierto, dirigida por una compañera de generación, también actriz precoz que consiguió salir de los peligros de las adicciones. Hablamos, naturalmente, de Drew Barrymore.

Lo más parecido a un autor que ha contado con ella en esta última década es Todd Phillips, uno de los nombres de la nueva comedia americana. Hasta cuatro colaboraciones juntos: Aquellas juergas universitarias (2003), Starsky y Hutch (2004), Salidos de cuentas (2010), y la recién estrenada Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia! (2011)

37 años tiene Juliette Lewis en estos momentos. No es ninguna jovencita ya, aunque para nosotros siga pareciendo una eterna veinteañera, con su maravillosa fragilidad intacta. Una actriz desaprovechada para el cine, en el que aún tendría mucho que decir. Atrás quedaron los tiempos en los que tenía que abrirse paso en el cine (empezó a los 14 años) a base de pequeños papeles en comedietas intrascendentes del tipo Mi novia es una extraterrestre (1988). Somos felices porque sabemos que ella disfruta con su trabajo en la música. Pero queremos más, queremos a la actriz que nos conquistó hace más de una década. Queremos que alguien se dé cuenta de todo lo que aún puede hacer nuestra ciencióloga favorita.

Manuel Barrero Iglesias

2 comentarios:

  1. Me sorprende la falta dr comentarios a Juliette Lewis. Su sola presencia llena la pantalla. Su visión es adictiva. Solo me resta invitar a conocer su trabajo.

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  2. En la película Agoust de Meryl Strepp y Julia Roberts brilla,exprime su personaje hasta donde el papel de reparto demanda
    Me encanta!!!

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