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jueves, 20 de octubre de 2011

Crazy, Stupid, Love

7/10
Crazy, stupid, love (Estados Unidos, 2011).
Dirección: Glenn Ficarra y John Requa.
Guión: Dan Fogelman.
Intérpretes: Steve Carell, Ryan Gosling, Julianne Moore, Emma Stone, Kevin Bacon, Marisa Tomei.
Música original: Christophe Beck, Nick Urata.
Fotografía: Andrew Dunn.
Montaje: Lee Haxall.
Idiomas: Inglés.
Duración: 118 minutos.



Funny, lovely, cinema

Pongámonos en antecedentes. Glenn Ficarra y John Requa debutaron en la dirección en 2009 con Phillip Morris ¡Te quiero!, una comedia dramática ácida y divertidísima a la que antecedieron un serie de guiones cargados, por lo general, de mucha mala leche pero que fueron dirigidos por otros. De éstos Bad Santa posiblemente sea la más remarcable. Con una carrera como guionistas tan reseñable, se hace extraño que escogieran el guión de otra persona para su segundo largometraje como directores.

Mucho más convencional a todos los niveles que su ópera prima, Crazy, stupid, love se nos presenta como una de esas comedias románticas que nos llegan de vez en cuando, y que a base de encanto y sencillez consiguen hacerse hueco en la cartelera y con un nutrido grupo de seguidores. Encanto que viene dado en gran medida por un reparto sensacional, encabezado por un Steve Carell que parece que cada vez se va haciendo con mejores guiones, guiones que aprovechan una faceta dramática que siempre aporta a la comedia y que tan buenos resultados le ha dado en The office y en películas como Pequeña Miss Sunshine o Como la vida misma. A Carell le acompañan un plantel de secundarios de lujo como Julianne Moore -siempre a gran nivel-, Ryan Gosling -uno de los actores del momento-, Emma Stone -encantadora como siempre-, o una Marisa Tomei que ya dejó muy atrás su mala fama y los rumores de estatuillas regaladas.

Los directores dotan de bastante ritmo a la película, logrando que cuando la cosa parece que va a decaer vuelva a captar nuestro interés; para finalizar con el único gran pero que le puedo poner a la película: un final facilón y convencional que desmerece al conjunto y que, sin hundir el barco, hace que no llegue a alcanzar el nivel de película de culto. Apelativo que, por otro lado, cada día se concede con mayor ligereza.

A la postre, se trata de una película interesante, uno de los mejores productos que se pueden encontrar actualmente en la cartelera, pero que te deja con la sensación de que con simplemente un par de retoques de guión por parte de sus directores, ahora estaríamos hablando de una de las películas del año.


David Sancho



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