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miércoles, 22 de julio de 2015

ATLÁNTIDA 2015: Sección Atlas (VI): Dear White People + We come as friends + A Master Builder


Dear White People (Justin Simien. Estados Unidos, 2014) 

Un conflicto irresoluble

Los numerosos y sangrientos acontecimientos raciales ocurridos en los últimos tiempos en diferentes lugares de los Estados Unidos evidencian la idoneidad y pertinencia de la denuncia de Dear White People: el racismo y los conflictos devenidos del mismo como terrible y angustiosa realidad soterrada en la sociedad norteamericana actual. Bajo una pátina elitista transformada en una universidad prestigiosa, el film presenta unos personajes y situaciones que, lamentablemente respecto de la realidad, son un reflejo extremadamente sofisticado, high society y posh que rezuma el mismo hedor que los pantanos confederados de, por ejemplo, Arde Mississippi (Alan Parker, 1988).

Justin Simien presenta con un original punto de vista una vieja discusión, donde paradójicamente nada es ni blanco ni negro: la postmodernidad atraviesa también esta problemática, complejizándola acertadamente para devolver un fino retrato del estado de la cuestión, muy lejano a la resolución satisfactoria para todas las partes, pero donde aún lo blanco termina todavía en una posición ventajosa y de supremacía que nos hace reflexionar sobre si, en el fondo, las cosas han cambiado tanto como percibimos, o por el contrario, solo nos enfrentamos a un cierto maquillaje para perpetuar una posición ventajosa para el sistema y, en consecuencia, para los creadores que se benefician del mismo, sosteniéndolo parcialmente sobre el odio y el rechazo de la rica diversidad que nos rodea.


Ricardo González Iglesias



We come as friends (Hubert Sauper. Austria-Francia, 2014) 

Durmiendo con su enemigo


Hubert Sauper, diez años después de la exitosa La pesadilla de Darwin, entrega otro documental comprometido con la trágica realidad que viven la mayoría de países africanos. Esta vez se centra en Sudán, un país recientemente dividido en dos, desolado por la guerra y al que llegan los carroñeros del “primer mundo” para robar sus riquezas.

Sauper trata de mostrarse imparcial aunque se le ve venir desde lejos. Pero es que resulta complicado serlo cuando uno escucha los testimonios de ambos lados. Se invita al espectador a posicionarse bien del lado de los colonos del primer mundo que llegan para expoliar Sudán o de los locales que ven como les son robados sus recursos naturales a la vez que se les imponen costumbres que les son extrañas.
We come as friends, en lo estrictamente cinematográfico, es un documental con ritmo, bien narrado y montado, y que sustenta gran parte de su efectividad en el hecho de contar un tema muy interesante y complicado de una manera sencilla y poco doctrinante. Sauper, aunque muy presente en el documental, está lejos de ser un documentalista ególatra como, por ejemplo, Michael Moore.

Un documental necesario para hacer más visible la dura realidad de un lugar que parece encontrarse a merced de los explotadores. 


David Sancho




A Master Builder (Jonatha Demme. Estados Unidos, 2014) 

De Chéjov a Ibsen

André Gregory y Wallace Shawn escribieron y protagonizaron Mi cena con André, film de 1981 en el que Louis Malle ponía su cámara al servicio de los dos actores que, interpretándose a sí mismos, hablan de lo divino y lo humano. Ambos han sido nombres importantes en el teatro de las últimas décadas, y ese era uno de los temas principales de aquel film. Años después volvieron a coincidir bajo las órdenes de Louis Malle en Vania en la calle 42 (1994). Y de Chéjov a Ibsen, los dos actores vuelven a encontrarse en la gran pantalla veinte años después. Shawn es el encargado de adaptar esta apasionante obra que se acerca a los últimos momentos de vida de un prestigioso arquitecto.

Jonathan Demme sustituye a Malle en un trabajo que utiliza el primer plano como forma expresiva que lo aleja de la obra teatral, y es que las tablas jamás podrán captar los matices del rostro humano como sí lo hace la cámara. Demme busca por ahí ese tono irreal y pesadillesco, que representa un personaje tan extremo como el de Lisa Joyce. Estamos ante una película llena de altibajos, tanto emocionales como narrativos, y en la que demasiadas veces sobrevuela la sospecha del vehículo para lucimiento. Aunque ahí en la sombra podemos encontrar un personaje ninguneado a la que Julie Hagerty dota de vida.

Manuel Barrero Iglesias


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