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jueves, 3 de abril de 2014

Need for Speed

2/10
Need for speed (USA, 2013).
Dirección: Scott Waugh.
Intérpretes: Aaron Paul, Imogen Poots, Michael Keaton, Dominic Cooper, Dakota Johnson, Ramon Rodriguez, Scott Mescudi, Rami Malek.
Guión: George y John Gatins.
Música original: Nathan Furst.
Fotografía: Shane Hurlbut.
Montaje:Paul Rubell y Scott Waugh.
Idioma: Inglés.
Duración: 130 minutos.


WTF!!!

Por David Sancho

Intento pensar en la adaptación de un videojuego a la gran pantalla que haya dado como resultado una buena película y la verdad es que no caigo. No sé si no se ha hecho o es que tengo mala memoria, pero las que me vienen a la mente (Resident Evil, Silent Hill, Alone in the Dark, Super Mario Bros, Street Fighter, Final Fantasy, Prince of Persia o Tomb Raider) van de lo anodino a lo sonrojante. Ahora llega a las pantallas la adaptación del famoso videojuego Need for Speed, y creedme si os digo que es un serio competidor a peor film del año y tal vez del género. ¡Tiembla Uwe Boll!

Resulta bastante obvio que los estudios apostaron por este proyecto basándose exclusivamente en el éxito masivo de la saga A todo gas, y a buen seguro pensaron que el retraso en el estreno de la séptima entrega de la saga les iba a beneficiar, pudiendo ocupar su hueco en las taquillas. Por suerte la película no ha sido un éxito en Estados Unidos, por lo que seguramente nos ahorremos posibles secuelas.
Esto va de un tipo, Tobey Marshall, al que le gusta mucho la velocidad, normalmente en forma de carreras ilegales. Un día toma parte en una de ellas junto a un buen amigo y al malo de la peli, el malo hace lo que los malos mejor saben hacer y en su intento por ganar la carrera acaba con la vida del amigo del protagonista. Mientras que Tobey intenta ayudar a su amigo la policía le detiene e ingresa en prisión. Cuando por fin es puesto en libertad la venganza se convierte en su único objetivo.

Podríamos describir Need for Speed como el amigo raquítico y discapacitado intelectual de A todo gas. No tiene ni la espectacularidad, ni la tensión, ni la coherencia (dentro de lo absurda que puede llegar a ser en muchos momentos) de la saga capitaneada por Vin DIesel. A la fórmula ganadora de las películas de Toretto y los suyos hay que quitarle todas las escenas de acción, porque aquí no hay tiroteos o peleas cuerpo a cuerpo; aquí todo lo que hay son coches muy bonitos yendo muy rápido y, de vez en cuando, explotando. 

El guión de la película necesitaría una crítica aparte. Hay tantos absurdos que necesitaría varias páginas para enumerarlos todos, pero voy a intentar resumirlos lo mejor posible en dos puntos principales. El primero, y tal vez el más llamativo, es la nula capacidad de sus protagonista para aprender de sus errores. El zanguango no toma nota de las conductas que le han llevado a acabar en prisión y a poner fin a la vida de uno de sus mejores amigos, sino que una vez fuera de la cárcel decide llevar su estupidez al máximo e intenta por todos los medios volver a prisión a base de cometer delitos incluso cuando no tiene necesidad alguna. Segundo, la forma en la que se resuelve la trama es de traca. Da la impresión de que a los guionistas no se les ocurría una manera plausible de finiquitarlo, por lo que optan por solucionarlo todo con una simple línea de diálogo. Como digo, podría seguir un buen rato con ello, pero seguro que os habéis hecho una idea.

Pasemos al reparto. Estoy seguro que a los fans de Breaking Bad nos les gustará leer esto, pero Aaron Paul no me parece precisamente un gran actor. Su éxito gracias a la icónica serie se debe más a los guionistas que a sus habilidades, y en Need for Speed me da la razón. Pero no es el peor de todos. Lo de Michael Keaton en esta película es inexplicable. Yo le tengo un cariño especial por haber sido un gran Batman y haber encarnado a Bitelchús, pero el concepto “estar pasado de rosca” se le queda muy corto. Michael caricaturiza su personaje hasta el extremo, haciendo raros aspavientos como si de Nicolas Cage -en cualquiera de sus papeles- se tratase, pero con un tercio de su gracia. Si mañana escuchase que ha entrado en una clínica de desintoxicación y que su interpretación fue fruto de alguna sustancia prohibida, no me sorprendería en absoluto. En Imogen Poots me detendré mucho menos. Sólo decir que da la sensación de ser una actriz amateur que ni siquiera es capaz de recitar sus líneas de guión y hacerlas sonar reales. 
Que una película de este tipo no consiga que las persecuciones sean trepidantes es muy grave, y que dure más de dos horas y no tenga un guión que lo justifique es simplemente cavar su propia tumba. Need for Speed es un insulto a nuestras inteligencia y un fiel retrato de la de aquellos que la han engendrado, una película que te hace salir del cine cabreado y deseando que llegue ya A todo gas 7 para poder reconciliarte con el género.


P.D.: Scott Waugh, quien te crees que eres para homenajearte a ti mismo a estas alturas de tu carrera. Ni que tu primera película hubiese sido algo más que mediocre.



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