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domingo, 4 de enero de 2015

Críticas. El séptimo hijo

1/10
Seventh Son (Reino Unido-Estados Unidos-Canadá-China, 2014)
DirecciónSergey Bodrov.
Intérpretes: Jeff Bridges, Julianne Moore, Kit Harington, Alicia Vikander, Djimon Hounsou, Olivia Williams.
Guión: Charles Leavitt, Steven Knight, Matt Greenberg; sobre la novela de Joseph Delaney.
Música original: Marco Beltrami.
Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: Jim Page, Paul Rubell.
Idioma: Inglés.
Duración: 102 minutos.



Caza de brujas

Por Manuel Barrero Iglesias


A lo largo de la historia, la caza de brujas ha funcionado como efectivo controlador de la mujer. Uno de los mecanismos que la sociedad ha usado para mantenerla en su rol de sumisión. Es cierto que también hombres han sufrido persecuciones de este tipo (recordemos el macartismo, por ejemplo), pero la denominación “caza de brujas” –así, en femenino- no es nada casual. En muchas ocasiones los “garantes de la moral” se han cebado muy especialmente con las mujeres. Si alguna salía del redil, nada tan fácil como quemarla en la hoguera.

En El séptimo hijo todos los personajes femeninos son brujas. Curiosa asociación. Por supuesto, el mal supremo está encarnado por una de ellas. Pero también hay brujas “buenas” que sabotean a la rebelde y ayudan a los hombres –muy nobles ellos- en su lucha contra la maldad femenina. Y así tenemos una “bonita” metáfora sobre la eterna lucha de sexos. Y a todo esto, Julianne Moore trata de poner el toque de humor con una interpretación que se exorciza a través de la parodia  (mucho mejor que la desgana con la que afronta Jeff Bridges el trance).
El machismo del discurso queda claro en las motivaciones de Madre Malkin: el despecho amoroso. Mientras el hombre sigue con su vida, en ella solo hay lugar para el resentimiento. El odio y el mal que anida en la mujer soltera, frente a la bondad y abnegación de las que son “madre de…” o “pareja de…”. El mensaje es claro: Las buenas féminas son las que siguen los cánones tradicionales, aquellas que sirven al hombre. Las que se separan del camino marcado, mejor que ardan en el infierno.

Estas reflexiones sobre la misoginia del subtexto es lo más interesante que se puede hacer mientras vemos una película que no encuentra su espacio en ningún momento. A veces parece buscar la fantasía sin pretensiones, con homenaje al género que se hacía a finales del siglo pasado. En otros momentos parece seguir la estela de la nueva fantasía instaurada por Peter Jakcson. Ni una cosa, ni la otra. Es imposible tomársela en serio, pero tampoco consigue quitarse del todo los complejos. Lejos de asumir su carácter de serie b, trata de escapar de él. Así, lo peor de El séptimo hijo no es que sea una mala película, sino su total indefinición. Bueno, y su machismo galopante.




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