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viernes, 9 de enero de 2015

Números: 360

Dirección y guión: Mar García. Intérprete: Celia Villanueva. Fotografía: Daniel Belza. Edición: Fátima de los Santos.


Por Manuel Barrero Iglesias


La relación de la que habla Mar García en 360 es la del individuo consigo mismo. El cortometraje tiene un solo personaje, en una única localización interior. Una (aparente) sencillez que muchas veces viene provocada por la escasez de medios. Así, la directora reconoce que a la hora de afrontar su trabajo para Números: "Ideé una historia que no requiriese de grandes costes. Y en mi caso eso significaba tener un número reducido de personajes y localizaciones, así que me fui al mínimo. Un personaje. Una localización. Después construí una historia donde el acting marcara el diálogo con el espectador sin costosas necesidades, y que la narración de la historia fuese lo más precisa posible".
Ahondando en la idea de tener una protagonista única, la directora nos explica las razones -más allá de las logísiticas- por las que hizo esa elección: "Fue en gran parte por eso, y en gran parte porque me enamoré de la idea de hablar de la relación con uno mismo, bajo la premisa que Números exigía; hablar sobre algún tipo de relación. Quería contar una historia donde si te sentías identificado, pudieses hacerlo con los dilemas internos y superaciones personales sin importar su procedencia e índole. Quería hablar de la superación, con una historia en su mínima expresión, individual y positivamente.

Pero lo que en apariencia parece sencillo puede convertirse en algo muy complejo. Y contar una historia con un personaje y sin ningún diálogo no es nada fácil. Es necesario hilar muy fino en las soluciones visuales que se toman para conseguir transmitir lo que la autora pretende. En este sentido, es de admirar la cantidad de detalles que se ponen en juego a lo largo de toda la puesta en escena del film: "Mi mayor preocupación técnica, paralelamente al contenido, era la de contar la historia lo más cinematográficamente posible, y esto es, cuidando cómo contarlo, intentando no poner de más ni de menos, sacrificar planos y elementos que a pesar de ser bonitos o concebidos desde el principio rompían el ritmo del montaje o el cuidado por la narración, que las acciones se contasen sin ser explicadas, y como si de un dibujo se tratase, despegarme lo más posible para ver el total. Seguramente no haya conseguido la mejor combinación de planos y recursos, pero sea como sea, es la combinación que he escogido y lo mejor que he podido hacerlo".
El cortometraje presenta una interesante doble dimensión. Por un lado, su estructura circular, con la que se incide en la idea del círculo vicioso en el que a veces nos metemos sin saber muy bien cómo salir. Pero a la vez, el film muestra una sutil evolución en la actitud de la protagonista: "Bajo la premisa de los 360º he procurado que todo encerrara circularidad: el transcurso de un año, que puede apreciarse por el vestuario, la temperatura y altura de la luz, el sonido del exterior y de la radio, también en el cuidado sobre el eje de cámara, la dirección en la que la protagonista camina, la curva que dibuja al andar, el orden repetido de los diálogos con cada elemento diario, el paralelismo con el hámster, los elementos de la decoración y el atrezzo, la intención de la música, etc. Aunque todo eso seguramente no se aprecie ni mucho menos a la primera, y aunque tuviera un único visionado, yo quería que no faltase, porque de no estar, de alguna manera se notaría y empañaría la intención de circularidad. Porque la intención de circularidad no está sólo en el contenido, sino también como he explicado, en la parte técnica. En el sonido es donde más perdida me he encontrado, porque es la única parcela del audiovisual que no he tocado. Y a parte de mis intenciones, tenía que entenderse y tenía que “no aburrir”, por lo que la evolución del personaje y el acting con los elementos tenían que ser claros, así como la selección de acciones y la dirección de la actriz tenían que ser coherentes, porque ninguna otra cosa era más importante en esta historia. No quería contar una gran historia, quería contar una pequeña historia, pero lo mejor que pudiese ser contada por mí. Mi objetivo como novata era hacer algo, que al menos llegase a ser “correcto”".

El concepto de un personaje que debe solucionar algún asunto por sí mismo nos lleva a una reflexión obvia, pero no por ello menos cierta. Por mucho que recibas -o no- ayuda externa, al final es uno mismo el que debe solucionar sus propias crisis. Sobre esto, nos comenta la directora: "Los factores exteriores influyen, y tenemos derecho, y a veces por desgracia, la obligación de padecerlos, pero no se construyen nuestras vidas como si fuesen un guión donde un personaje secundario, la suerte por merecimiento o un deus ex machina te los resuelve. Y no siempre tienen solución. Así que la actitud con la que afrontes tu realidad puede ser determinante. En cierto modo, es la historia del héroe llevada a la máxima simpleza. En cualquier caso más que un dogma sobre ninguna verdad, es un canto a la valentía y a la sonrisa. Pase lo que pase. Pese lo que pese".

Ya hemos hablado de la importancia que tiene el aspecto visual en 360, el debut en la dirección de Mar García: "Imagino que el cuidado estético me viene de fábrica por mi oficio, no sólo como directora de arte, sino como ilustradora y diseñadora, y también como fotógrafa aficionada. Yo misma empapelé los muebles, hice y seleccioné los cuadros e ilustraciones, elegí la situación del mobiliario para favorecer los planos, escogí y diseñé los los elementos y sus colores, etc, y eso es muy de la labor de un director de arte".
Y es que Mar García  ya lleva años trabajando en el cine. Ha sido directora de arte en varios largometrajes. destacando su brillante trabajo para  The Extraordinary Tale of the Times Table (José F. Ortuño, Laura Alvea; 2013), por la que recibió el Premio ASECAN 2014. No queríamos desaprovechar la ocasión para preguntarle a Mar por aquella experiencia: "Aunque muy bonito, fue un trabajo literalmente duro. Desde el diseño de la planta de la casa hasta su construcción, el dibujo y el diseño de los cuadros, cartas y libros, la elección de colores, la selección de atrezzo unas veces dentro de la aprobación de los directores y otras veces haciéndoles casting, la costura de cortinas, los detalles como interruptores y tiradores muy especiales, la pátina de los muebles y otros elementos, las paredes, el suelo, los efectos, las dichosas cucarachas, el diseño y “fabricación” de las comidas, etc etc etc, y todo eso con un presupuesto ajustado, un equipo reducido y en los meses de calor en Sevilla. Muchas horas, mucha presión y mucho cansancio".

Una faceta que quiere seguir desarrollando, y que pretende compaginar con su recién iniciada carrera como directora. De hecho, ya tiene otro cortometraje en mente, del que ya nos avanza alguna idea: "Es todo lo contrario a éste. Muchos personajes, muchas localizaciones y comparativamente mucho más diálogo. Pero eso sí, mantiene la idea de un mensaje, sin intentar contarle la verdad de la vida a nadie, sólo recordándole lo que ya sabe, pero desde mi manera de verlo, y para quien quiera dedicar su atención en ver cómo lo veo yo. Trata sobre lo diferentes que somos las personas y lo iguales que somos. No puedo adelantarte mucho más por ahora, pero te diré cómo va a llamarse: 'Cucharitas'".

Siempre es un placer ver a nuevos directores (o directoras, como en este caso) que se preocupen tanto por el aspecto visual de su trabajo. Así que seguiremos de cerca la trayectoria de esta joven talentosa.










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