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martes, 27 de septiembre de 2016

Críticas: Los siete magníficos

3/10
The Magnificent Seven (USA, 2016).
Dirección: Antoine Fuqua.
Intérpretes: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D'Onofrio, Byung-hun Lee, Manuel García-Rulfo, Martin Sensmeier, Haley Bennett, Peter Sarsgaard, Matt Bomer., Luke Grimes.
Guión: Richard Wenk, Nic Pizzolatto.
Música original: Simon Franglen y James Horner.
Fotografía: Mauro Fiore.
Montaje: John Refoua.
Idioma: Inglés.
Duración: 130 minutos.


Mucha acción y poco western

Por David Sancho

En 1954 se estrenaba una de las mejores películas de samuráis de todos los tiempos, Los siete samuráis, dirigida por Akira Kurosawa. Seis años después la Metro escogió al siempre eficiente John Struges para dirigir el remake americano. Este primer remake ya era mucho más banal que el original, aunque lo compensaba con mucho entretenimiento y un reparto lleno de estrellas. Este año nos llega un nuevo remake que lleva la fórmula de la película de 1960 un paso más allá, convirtiendo el clásico de Kurosawa en cine palomitero del siglo XXI.

La premisa es muy sencilla. Un pueblo habitado por gente honesta y trabajadora es asaltado por un grupo de criminales que quieren apropiarse de los recursos que genera una mina cercana al pueblo. Ante su incapacidad para defenderse, deciden reclutar a un variopinto grupo de forajidos para que los defienda. Cada miembro de este grupo tiene una habilidad especial que le define y le convierte en útil para la tarea. La paga no es nada del otro mundo pero todos acaban embarcándose por uno u otro motivo.

La dirección está a cargo de Antoine Fuqua, quien ganó crédito con Training Day, pero que lo ha ido perdiendo proyecto a proyecto. Se trata de su primer western, por lo que, a priori, parece una elección un tanto extraña para un proyecto de tanto nivel. El guión lo escriben Richard Wenk, experimentado guionista de películas de acción, y Nic Pizzolatto, hombre de moda gracias a la serie True Detective.
Nadie con experiencia en westerns, pero no creo que eso preocupase a los productores a la hora de elegirlos. Porque lo cierto es que se trata de un western más que nada en apariencia. No tiene halo de western y no tiene ritmo de western, lo cual no es algo necesariamente negativo.

Los siete magníficos es un blockbuster en toda regla, es cine palomitero de libro, una película que aglutina a un puñado de actores que ya han demostrado que funcionan a las mil maravillas en la taquilla, un guión sencillito lleno de chistes facilones y mucha acción.

Tan orientada está la película a reventar la taquilla en vez de honrar a los clásicos de los que bebe, que hasta respeta la tendencia actual a mostrar una gran diversidad racial en las películas. Y no es que dicha tendencia me parezca mal, todo lo contrario, pero existen ciertos límites. Porque en este caso la historia pierde cualquier atisbo de credibilidad al mezclar a un coleccionista de cabelleras de hombre blanco con otro que las colecciona de indios, todo esto aderezado con un asiático, un negro y un hispano, acompañados por tres blanquitos. Combinación perfecta para una película ambientada en el siglo XXI, pero muy poco creíble para la época en la que esta película se ambienta, principalmente si no nos dan ningún motivo como para que nos lo creamos.
Pero no todo es negativo. Su reparto es un muy efectivo, y lo cierto es que hacen demasiado para el material que tienen entre manos. Denzel Washington hace lo que mejor sabe, y lo sigue haciendo bien con un personaje hecho a su medida. Ethan Hawke está más que correcto, aunque hay algún momento en el que se pasa de estridente. Quizás el que está más fuera de lugar dentro del trío protagonista sea Chris Pratt, al que parece que se le asigna el papel de alivio cómico, y la verdad es que pone de su parte, pero los chistes que para él se han escrito no ayudan. Aun así, está simpático como siempre.

Técnicamente la película es más que correcta y mantiene un ritmo bastante constante, sin demasiados altibajos, pero cuando llega el desenlace, con esa larga batalla final, el espectáculo se queda un poco cojo y previsible. Por lo que al final la película no llega a cuajar del todo como cine de entretenimiento, pero tampoco consigue embaucar al espectador con el encanto del western clásico, sino que nos encontramos más bien ante un batiburrillo bastante plano que acaba por hacer aguas a casi todos los niveles.


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