Social Icons

martes, 12 de mayo de 2015

Entrevista: Zaza Urushadze

"La película no se centra en la supervivencia física de las personas, sino en cómo sobrevivir en un plano moral"


Zaza Urushadze (1965) es un director de cine georgiano que ha realizado cuatro películas. Mandarinas (2013), su nueva película, nominada al Oscar y al Globo de Oro a Mejor Película de Habla No Inglesa en el año 2015, se estrenó en España el pasado 30 de abril. Nos cuenta la historia que apela a la humanidad y al amor al prójimo en un contexto tan duro y complejo como el de la guerra de Abjasia (1992-1993), que llevaría a la declaración independencia definitiva de la región en el año 1999. 

Tierra Filme tuvo la ocasión de entrevistar a Zaza Urushadze en una mesa redonda en la que compartimos preguntas con otros cuatro compañeros de distintos medios de comunicación digitales sobre crítica de cine, el pasado 22 de abril en la embajada de Georgia (Madrid). 

Por Sergio Diez Sánchez

1.- ¿Por qué retratar una guerra desde una perspectiva tan íntima?
Creo que aquello que hace especialmente interesante a la película es que esta cuenta la historia de personas muy diferentes que se encuentran en un lugar en el que no deberían de estar, en el momento equivocado. La película no se centra en las escenas de batalla, porque en un entorno más pequeño se aprecia mejor la dimensión trágica de la película y permite mostrar cómo sale a la luz la dimensión humana de las personas. 

2.- El protagonista, de origen estonio, reconoce en un momento de la película que su familia lleva ya cien años viviendo en la región de Abjasia. ¿Podría interpretarse la película en el sentido de que, más allá de los orígenes étnicos o culturales, uno pertenece a aquel lugar donde echa raíces?
Creo que, para definir una identidad, hay distintos ámbitos que importan mucho: la religión, el entorno donde uno vive. A mi juicio, el mensaje principal de la película es que existen algunos momentos de verdadera humanidad y empatía entre personas que están por encima de las religiones, las tradiciones y el entorno en el que uno vive. En primer lugar, siempre debería de estar la humanidad, y esta no se define por las distintas variedades étnicas, culturales o religiosas. 

Georgia es un país muy pequeño y la verdad es que a lo largo de la historia hemos tenido una serie de guerras en las que luchábamos contra vecinos muy poderosos por ser georgianos y tener nuestra identidad. Así sería durante la guerra que retrata la película, el conflicto en la región de Abjasia (1992-1993) o incluso, en pleno siglo XXI, la guerra del 2008. Como usted bien sabe, hace realmente muy poco, Georgia volvió a perder territorios. Pero a pesar de ese contexto que late detrás de la película, creo que el film no tiene mensajes políticos sino que busca transmitir la idea de que la vida es corta y frágil, y que tenemos que ser en primer lugar seres humanos y no depender de la política. 
3.- Uno de los aspectos que me han parecido más interesantes de la película es la forma en que muestra cómo surgen momentos de normalidad entre los personajes en una región tan afectada por la guerra. ¿Cree que las personas son capaces de adaptarse a cualquier contexto, más allá de lo duro que este sea? ¿Esa capacidad de salir adelante en situaciones tan difíciles como una guerra puede hacer que las personas lleguemos a aceptar con naturalidad, y a convivir con situaciones, que no deberíamos asumir como normales? 
En estas situaciones, normalmente, se crea un mecanismo de autodefensa. Se agudiza y se potencia el instinto de supervivencia. Algunas personas se toman esto de una manera más agresiva y les lleva a tomar decisiones de terribles consecuencias. Pero la película no se centra en sobrevivir de manera física, sino en que se ocupa más de la idea de sobrevivir de manera moral. 

4.- En una década tan virulenta como aquella en la que estamos viviendo, con conflictos abiertos, algunos de ellos muy prolongados, en regiones como Ucrania y Oriente Próximo. ¿Cree que ese concepto de tolerancia y perdón del que se habla en la película realmente se podría universalizar? ¿Es real ese concepto de humanidad que en el film se muestra casi como innato en las personas? 
Tal y como hemos comprobado en el transcurso de la proyección de la película en distintas partes del mundo, las ideas centrales del film no son locales, sino que son universales. Yo no tengo la pretensión de que la película pueda cambiar el pensamiento mundial, pero sí que creo que puede influir a personas concretas de cara a que tomen futuras decisiones, y que puedan superar sus diferencias culturales o religiosas, y creo que sobre esas personas concretas sí que podría influir allá donde estas se encuentren, en cualquier parte del mundo. 

5.- ¿A qué se debe en general la sobriedad de los movimientos de cámara de la película? ¿Era una forma de representar la idea de vidas detenidas por el conflicto?
No creo que la película no tenga movimientos de cámara, porque hay episodios donde estos eran necesarios y otros en los que no. Empleo la cámara y sus movimientos siempre en función de la situación y de aquello que quiero contar. 

6.- ¿Y por qué al principio de la película, en las primeras escenas, emplea tantos movimientos panorámicos de cámara, a modo de barridos?
En función de la situación y de los lugares donde iba a grabar, decidía cuál era la mejor forma de utilizar la cámara: en algunas localizaciones empleaba cámara en mano, y en otros podíamos emplear otro tipo de movimiento más estable. Incluso en los interiores, por ejemplo en una de las escenas de la cocina, también utilizo movimientos de cámara pero de manera más lenta. 

Lo que me gustaría aclarar es que no grabo la película pensando en cómo podrían verla las demás personas, sino me guío únicamente por la forma en que yo veo las imágenes de la historia. En función de cómo lo vea y del carácter de cada episodio, me decidía a grabarlo de una determinada manera.
7.- Este film parece tener un trabajo dramático y actoral muy intenso. ¿Cómo fue el proceso de selección de los actores? ¿Y la posterior preparación de sus personajes? Y en concreto, ¿cómo fue el trabajo con Lembit Ulfsak y Elmo Nüganen, dos grandes actores estonios con una larga experiencia teatral a sus espaldas?
Ciertamente fue difícil de plantear, porque ciertas exageraciones que puedes permitirte en el teatro podrían ir en contra de la verdad que buscaba lograr con las interpretaciones en la película. Yo quería enfocarlo de la forma más realista. A diferencia del teatro, por mi forma de trabajar mis películas, en mi cine los actores tienen que saber exactamente qué tienen que hacer, conocer cada movimiento, cada entonación, tienen que tener la voz concreta en el momento concreto y, también, a diferencia del teatro, les dejo un margen de improvisación mucho menor. Es muy importante que los actores realicen aquello que yo les pido porque ellos no tienen la perspectiva general de la película, que creo que solo la mantienen los directores. Esto es especialmente importante cuando ruedas, como yo en Mandarinas, en orden no cronológico. Quiero añadir que los actores en mi película hicieron las cosas tal y como yo les pedí que lo hicieran. 

8.- ¿Y de qué forma les ayudaba a conseguir que llegaran al punto que usted quería? 
A través de ensayos repetidos y continuados, antes de ponernos a grabar delante de la cámara. Repetíamos mucho las escenas antes de ponernos a grabarlas. 

9.- ¿Tomaste alguna película como referencia para realizar Mandarinas?
Ninguna película en concreto ha influido en Mandarinas, pero sí que hay algunos directores que sí que me pueden haber dado el empuje necesario para crear una película de este tipo. Y uno de ellos es Almodóvar. 
10.- ¿Puede haber sido una referencia el film En tierra de nadie (2001) del director bosnio Danis Tanovic?
En diversos medios estadounidenses han escrito sobre las similitudes entre mi película y No Man’s Land, y en alguna ocasión han insinuado que podría haber sido una influencia directa para mí, pero lo cierto es que no he tenido oportunidad de verla. 

11.- Aunque no son películas demasiado conocidas en nuestro país, últimamente se están haciendo cosas muy interesantes en el cine georgiano. ¿Diría que tiene una serie de características comunes, como podrían ser las secuelas o cicatrices, provocadas por los conflictos bélicos que antes citabas, que se dejan ver en mayor o menor medida en estas películas? ¿En qué manera os abre puertas la nominación al Oscar?
Bueno, el cine georgiano tiene más de cien años. Y en general, y aunque no sea muy conocido en España, el cine georgiano tiene una larga tradición y grandes películas. Desde principios de los años noventa, empezó un período de unos diez o quince años, más o menos, que se prolongó hasta mediados de los años 2000 en los que hubo muchos cambios y reformas en Georgia. El país acababa de salir de la Unión Soviética y hubo un problema de finanzas muy grave. Pero superada este proceso de modernización y reformas, en los últimos diez años sí que ha habido una oleada de películas muy interesantes, algo que se refleja en diversos festivales de cine donde han recibido varios galardones. 

Por supuesto es muy importante para nosotros estar presente en los Oscar, en los Globos de Oro, entre las cinco mejores películas de habla no inglesa. Pero es muy importante también, no lo olvidemos, para estonia, pues este film es una coproducción estonio-georgiana. Claro que al ser yo de Georgia es lógico que hablemos de cine georgiano, pero en el caso de Estonia también hay una serie de películas muy interesantes. Pero sí que es cierto que podemos hablar, sin temor a equivocarnos, de una nueva oleada de películas y directores georgianos. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
 
Blogger Templates