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viernes, 11 de mayo de 2018

Entrevista: Claudia Priscilla y Kiko Goifman



"Es muy importante hablar del transfeminismo"



Bixa Travesty es Linn da Quebrada. Linn da Quebrada es Bixa Travesty. La fuerza arrolladora de la artista es el motor de una película reivindicativa y lúcida. Y detrás del proyecto una pareja de directores que han dado voz a su protagonista. Pero de verdad, construyendo junto a ella un discurso de enorme potencia. La carrera de Claudia Priscilla (São Paulo, 1972) se ha centrado en la cuestión de género, en la que ya ha indagado a través de varios trabajos. Junto a Kiko Goifman (Belo Horizonte, 1968) ha trabajado en varias ocasiones, aunque el director también ha desarrollado su carrera en solitario que incluye algunos trabajos de ficción. Ambos presentaron Bixa Travesty en Documenta Madrid, consiguiendo el aplauso unánime de un público entusiasmado.

Por Manuel Barrero Iglesias


-No es la primera vez que hacéis una película sobre identidad de género, ¿de dónde viene el interés por este tema?
Claudia Priscilla: En mi filmografía es básica la cuestión de género, para mí es un tema de extrema importancia.
Kiko Goifman: Nosotros trabajamos juntos, pero no siempre. Tengo algunos trabajos sobre género y otras película de ficción sin relación con el tema. Pero creemos que es importante hablar de género, porque estamos hablando sobre cuestiones generales, no solo sobre guetos.
Claudia Priscilla: Discutir el tema de género es una cuestión muy importante que afecta a toda la sociedad.
Kiko Goifman: Nosotros no llegamos ahora a esta cuestión. Claudia empezó en 2006, así que lleva más de diez años de trabajo con el tema.

-Cuando conocisteis a Linn, ¿de inmediato supisteis que ahí teníais una película?
Claudia Priscilla: De inmediato no. Pero sí me quedé muy impactada y sabía que algo tenía que hacer con ella. La estuve siguiendo en sus perfomances, siempre sobre género y sexualidad. Más tarde la reencontré como Linn da Quebrada, como cantante. Ahí fue cuando dije: “Tengo una película”.
Kiko Goifman: Claudia me habló de ella y pensé que era muy joven, solo 26 años. Pero cuando fui a un concierto me quedé... “¡Oh!”. Y después, conociendo su experiencia de vida, claro que teníamos una película.

Claudia Priscilla
-Ya habéis dicho que Linn da Quebrada participó en todo el proceso de creación de la película. ¿Cómo fue la colaboración? ¿Aceptó desde el principio la idea de la película?
Claudia Priscilla: Fue un proceso de seducción. En ese mismo concierto le dijimos que queríamos hacer la película. Se asustó un poco, pero luego fuimos trabajando juntos y la invitamos a que hiciera el guion con nosotros.
Kiko Goifman: Al principio fue difícil, porque nosotros no somos transexuales, somos blancos y de clase media. Entonces Linn temía que quisiéramos aprovecharnos de la situación. Entonces empezamos a tener muchas conversaciones, y llegaron la intimidad y la confianza. Hoy somos amigos y, sí, a ella le gusta mucho la película. Fue un camino que era mejor hacer juntos. Es importante hacer una película con Linn porque estamos juntos en el sitio desde el que se habla.
Claudia Priscilla: Lo único que nos pidió Linn es que era importante que hubiera afectividad. Durante todo el proceso, entre nosotros y con todas las personas que estaban involucradas. Para mí lo más importante es que al término le pregunté si había afectividad, y me dijo que sí la habíamos conseguido.
Kiko Goifman: La participación de Linn fue muy activa, con sugerencias de personajes, sitios y cuestiones a tratar.

-Me parece muy interesante la inclusión de las imágenes de archivo grabadas por Linn en su pasado. ¿Hubo algún tipo de censura/autocensura, o incluyó todo lo que quiso sin ningún filtro?
Kiko Goifman: Ni censura, ni autocensura. Linn es muy abierta para eso, y el material es increíble. Al principio pensé que solo tenía 26 años, pero exactamente por eso toda su vida fue filmada. Si haces una película sobre una persona con 80 años no tiene registro de muchas cosas, pero para Linn es normal.

-Me gusta también cómo está tratado el tema de la enfermedad, que está ahí, pero sin incidir demasiado.
Claudia Priscilla: Es un momento fuerte del film, pero Linn es una persona que va transitando por su vida a través de su propia narrativa en sus diferentes momentos.
Kiko Goifman: Creo también que el cáncer es un tabú, las personas no usan la palabra “cáncer”. Para Linn no lo es. Para ella es una posibilidad de enfrentamiento, de saber más sobre su cuerpo. Entonces ella habla sobre eso de forma tranquila. Aunque sea difícil, porque hay cuestiones como que mucha gente habla de castigo divino porque fue en los testículos.
-El machismo es un tema muy importante en la película. Vemos como las mujeres transgénero lo sufren especialmente, incluso a veces tienen problemas para encontrar su sitio dentro del feminismo cis.
Claudia Priscilla: Es muy importante hablar del transfeminismo, porque es cierto que hay un grupo entre las feministas que no consideran a las trans como mujeres. Es importante saber que la palabra mujer está en movimiento, que pertenece a cualquier cuerpo que se declare en ese espacio.
Kiko Goifman: Para muchas feministas el hecho de no tener vagina impide a alguien ser mujer. Porque la infancia fue diferente. Y aunque las trans no vivieron y sufrieron como mujeres en casas machistas, tenían otros problemas por ser afeminados o gais. Pero si una persona es psicológicamente una mujer debe tener respeto como tal.
Claudia Priscilla: El machismo es uno de los grandes problemas de la sociedad, y estos cuerpos que están los márgenes lo sufren mucho más.
Kiko Goifman: Para Linn fue especialmente difícil trabajar conmigo en cierto momento. Porque soy hombre, blanco y con la edad que tienen los hombres en el poder en Brasil.

-Viendo la película recordé Hedwig and the Angry Inch, de John Cameron Mitchell, por ese uso de la música con tanta fuerza y rabia.
Claudia Priscilla: Es una especie de ataque. Ella lo dice, usa su música como arma. Y también la usa para hablar de ella, de su cuerpo y su historia. Ese uso del cuerpo y la propia narrativa como arte era muy interesante para la película.
Kiko Goifman: No hemos tenido referencias claras. Pero John Cameron Mitchell...sí, son películas que vimos durante nuestra vida y que en algún momentos están juntas.

-Es muy importante la filmación del cuerpo de Linn, ¿cómo trabajasteis esto con ella?
Kiko Goifman
Claudia Priscilla: No tiene pudores ni tabúes con su propio cuerpo, para ella es una herramienta. Por ejemplo, la escena de la ducha con su madre fue una propuesta de Linn. Incluso las imágenes de archivo, que enseña mucho cuerpo y desnudez. Es todo suyo, y creo que nace de un cuerpo que es libre.
Kiko Goifman: Sí, y creo que sería imposible trabajar ocultando ese cuerpo una vez que tenemos todo ese discurso en la película.

-Para terminar me gustaría saber cómo queréis que se vea la película, cómo puede llegar al público que queréis llegar. Y también me gustaría saber qué reacciones ha habido de momento, si ha habido alguna de incomodidad por ejemplo, que quizás también podría ser bueno.
Claudia Priscilla: Hemos presentado la película en algunos festivales, y hasta ahora las reacciones han sido muy positivas. Aunque sabemos que en algún momento nos van a pegar. Pero estamos listos y fuertes para afrontarlo.
Kiko Goifman: Hemos estado en festivales con mente muy abierta. Pero incluso en Berlín, en un coloquio, una lesbiana militante del este europeo nos dijo que era absurdo utilizar el humor para tratar una cuestión política. Luego, siempre que podemos discutimos la situación de Brasil hoy. Al hablar sobre la censura, las exposiciones canceladas, una persona gritó que en Berlín era lo mismo. Y no, no es lo mismo.

-Pero sí parece que en el mundo hay una nueva ola de conservadurismo.
Kiko Goifman: Sí, cuando pensamos en Estados Unidos, o muchos países de Europa. Por ejemplo, históricamente, Polonia.
Claudia Priscilla: Pero un país que acaba de sufrir un golpe está más sujeto al conservadurismo y la censura.

-Sí, y además está el tema racial, también presente en la película.
Kiko Goifman: En Brasil hablamos de exterminio de la población negra. El número de muertes, sobre todo de jóvenes, es muy alto. En Brasil había cierta demagogia diciendo que no había prejuicio racial, sino social. Pero no es verdad. Existe un prejuicio específico con los negros en Brasil.



 Entrevista realizada en Sala Equis de Madrid, el 6 de mayo de 2018

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