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sábado, 7 de enero de 2012

Taquilla España: 30 diciembre 2011-1 enero 2012

El pasado fue un fin de semana de resultados pobres en la taquilla española, debido a las festividades. Ninguna película llegó al millón de euros. Siendo Immortals líder por segunda semana consecutiva, esta vez con 0,8 millones. Misión imposible también sigue en segundo lugar, añadiendo 0,63 millones a sus cifras.

Las grandes beneficiadas fueron las películas familiares: Alvin y las ardillas 3 y El gato con botas subieron al tercer y cuarto puestos, con cifras en torno al medio millón.

Cuatro estrenos copan los puestos del quinto al octavo. Un lugar para soñar y XP3D sobrepasan los 0,4 millones. Drive no llega por poco, y algo más atrás se queda El cambiazo.

Dos filmes tan opuestos como Noche de fin de año y El topo cierran el último Top Ten de este año.

Drive


7/10
Drive (USA, 2011).
Dirección: Nicolas Winding Refn
Intérpretes: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks, Ron Perlman, Oscar Isaac, Christina Hendricks.
Guión: Hossein Amini.
Música original: Cliff Martinez.
Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: Matthew Newman.
Idioma: Inglés.
Duración: 100 minutos.



Tempestades y calmas

Existen formas y formas de homenajear. En muchas ocasiones (más de las que deberían), el tributo se limita a ser una copia (ya sea buena, o mala) del referente. De vez en cuando, algún director nos sorprende con alguna estimulante revisitación que va más allá de la mera imitación. Hablando de cine negro, podemos recordar a James Gray y su poderosa La noche es nuestra (2007). El danés Nicolas Winding Refn consigue, en su primera incursión en el cine norteamericano, una de esas revisiones que merecen mucho la pena.

Con una estética ochentera que queda clara desde el primer minuto, Winding construye una película de magnética atmósfera. Una portentosa secuencia de arranque despeja todas las dudas que le pudieran quedar a algún despistado que creyera estar ante algo del tipo The fast and the furious (aunque suene a chiste, Drive recibió una demanda por 'publicidad engañosa'). Con una gran elegancia en la puesta en escena (que ya nunca abandona el film) nos atrapa desde el primer minuto.

Y casi sin que nos demos cuenta, nos cuelan una melancólica y bella historia de amor que no deja de sobrevolar durante todo el metraje. Muy sobria a la vez que rabiosamente romántica. Pero también hay violencia. Seca. Fría. Durante amplios tramos, Drive es casi contemplativa. Hasta que llegan las explosiones. Contundentes. Como una bofetada inesperada.

Ahí tenemos lo más turbador de este trabajo. Nunca sabemos por dónde va a salir. Y no, no referimos a gastadas piruetas en el guión, que tampoco es el elemento más importante aquí. Es esa excesiva calma combinada con la cruda violencia a la que precede, lo que nos deja noqueados una y otra vez.

Como también nos turba ese héroe más ‘anti’ que nunca. Sin carisma, al menos sin el que nos venden los productos made in Hollywood ¿Su pasado? ¿Sus traumas? Afortunadamente, no importan. Un personaje sin pasado, ni futuro. Casi sin presente. Alguien que incluso llega a parecer un Angel de la Guarda. O un Angel exterminador. Y no podemos olvidar el detalle de la poca preocupación por el dinero, un elemento al que se le da la vuelta de forma espléndida.

Trágica y bella. Brutal y delicada. Drive es una de esas películas que dejan huella. Un film que tiene detrás a alguien con una mirada penetrante. Alguien que es capaz de captar el alma humana en un thriller que perturba.



Manuel Barrero Iglesias



viernes, 6 de enero de 2012

XP3D


6/10
XP3D (España, 2011).
Dirección: Sergi Vizcaíno.
Intérpretes: Amaia Salamanca, Óscar Sinela, Úrsula Corberó, Maxi Iglesias, Luis Fernández, Alba Ribas, Manuel de Blas.
Guión: Daniel Padro.
Música original: Marc Vaíllo
Fotografía: Sergi Bartrolí.
Montaje: Joan Manel Vilaseca.
Idioma: Español.
Duración: 89 minutos.



Hilarious Experience

Totalmente fuera de lugar y de tiempo. Así llega XP3D, una película que imita a los slasher que se hacían hace más de una década. ¿Imita o parodia? En esa razonable duda radica la diferencia entre que nos encontremos ante algo lamentable, o algo mucho más inteligente de lo que parece a simple vista.

Las palabras de su director parecen defender la “seriedad” de su producto. Algo que de verdad pretende crear tensión, o contar una historia de fondo con traumático pasado. Si esa era su verdadera intención, el fracaso ha sido estrepitoso, perpetrando una cosa llena de lugares comunes mal hilvanados. Pero me cuesta creer que, tópicos promocionales aparte, Sergi Vizcaíno se haya tomado tan en serio todo este invento.

Los diálogos delirantes se suceden en unas interpretaciones demenciales. Cuando el film se pone (supuestamente) trascendente es cuando arranca las mayores carcajadas. Y cuando parece que se pone humorístico (el personaje de Iglesias), casi da ganas de llorar. Hay varios momentos que nos hacen pensar que estamos ante un cachondo mental. Dos de ellos, especialmente sublimes. Por un lado, la secuencia en la que el personaje de Alba Ribas entra en trance gracias a un programa informático. Por el otro, el descarado uso lúbrico que se hace del culo de Úrsula Corberó, con algún plano entre gratuito y desvergonzado.

Es extraño, los estereotipos (aunque la palabra se queda corta) a los que dan vida (por llamarlo de alguna forma) los actores, hacen hasta gracia. Luego, van desapareciendo en el orden en el que lo tienen que hacer, y durando lo que tienen que durar. Se convierte en un placer (para nada culpable) ver cómo sufren Maxi Iglesias o Luis Fernández, después del “recital” interpretativo que nos ofrecen.

Y eso sí, cuando las notas cómicas (voluntarias o no) van perdiendo protagonismo, el film no tiene tanto interés. La sucesión de muertes, el misterio paranormal... todo este tramo final no aporta nada a las cientos de películas ya existentes.

Así las cosas, uno no sabe muy bien si ha visto uno de los mayores despropósitos, o una de las películas más autoparódicas del año. Me sigo inclinando por la autoconsciencia, y por el no tomarse en serio a sí mismo del director. Sea como sea, al que esto suscribe le arrancaron las mayores carcajadas de los últimos tiempos. Y eso nunca puede ser malo.

Manuel Barrero Iglesias



Sherlock Holmes: Juegos de sombras


6/10
Sherlock Holmes: A Game of Shadows (USA, 2011)
Dirección: Guy Ritchie.
Intérpretes: Robert Downey Jr., Jude Law, Noomi Rapace, Rachel McAdams, Jared Harris, Stephen Fry.
Guión: Michele Mulroney, Kieran Mulroney.
Música original: Hans Zimmer.
Fotografía: Philippe Rousselot.
Montaje: James Herbert.
Idioma: Inglés.
Duración: 129 minutos.



Holmes contra Moriarty

El atípico Sherlock Holmes de Guy Ritchie vuelve a las pantallas, y lo hace bajo la misma fórmula con la que se nos presentó hace dos años. En la primera entrega ya se nos dio a entender que, en este moderno Sherlock Holmes, el misterio era algo secundario. Más que un fin, resolver el caso es el motor de una sucesión de escenas de acción y poco importa si la trama no está a la altura de una de las más brillantes (aunque ficticias) mentes del Imperio Británico.

De nuevo, la historia deja bastante que desear en ese aspecto, y si se sostiene vuelve a ser por el carisma de sus personajes y la simpatía que estos son capaces de crear en el espectador. El tándem Robert Downey Jr - Jude Law funciona bien. Vuelven así mismo las imágenes a cámara lenta para mostrarnos el proceso deductivo del detective de los sucesos antes de que se ejecute la acción. A veces usado en abuso, otras con un pequeño giro de tuerca de este recurso bastante apañado.

Este Sherlock Holmes fuera de los cánones sin embargo, ya no nos sorprende. Por lo tanto ¿qué nos puede ofrecer? Lo más atractivo de esta nueva entrega es sin duda el enfrentamiento en primera persona con su archienemigo por antonomasia: el Profesor James Moriarty, que finalmente aparece de entre las sombras. Y nadie podría haber interpretado con mayor elegancia y acierto a este cínico y calculador villano que Jared Harris.

Lástima que no se le saque igual partido a otro de los grandes villanos de esta saga detectivesca, el Coronel Sebastian Moran, al que se le relega a ser poco más que un fiel y servicial perro de Moriarty. Y puestos a lamentar, la escasa aparición en escena de Stephen Fry, como un muy divertido Mycroft Holmes, totalmente opuesto al estirado y serio hermano mayor de Holmes al que tradicionalmente se nos tenía acostumbrado. Brillante.

Guy Ritchie vuelve a componer un producto de entretenimiento con grandes dosis de acción salpicadas de humor de la que cualquiera puede disfrutar si no se le exige demasiado en cuanto al misterio se refiere. Además, la magnífica banda sonora de Hans Zimmer siempre ayuda a tragar lo que sea.

M. Lofish


jueves, 5 de enero de 2012

Estrenos España: 30 diciembre 2011

El finlandés Aki Kaurismaki se traslada a Francia para construir una espléndida fábula social con la inmigración de fondo: El Havre.

Otro muy interesante film que llega esta semana a las carteleras españolas es Drive, un thriller que homenajea el cine de los 80.

XP3D es la primera película española de terror rodada en tres dimensiones. Aunque el resultado es más bien una delirante comedia.

El colombiano Alejandro Landes estrena Porfirio, una dolorosa película sobre un hombre postrado en una silla de ruedas. Basada en un hecho real, y protagonizada por el real Porfirio.

Para terminar, dos estrenos made in USA. Cameron Crowe dirige a Matt Damon y Scarlett Johansson en Un lugar para soñar. Mientras El cambiazo juega con el tópico de intercambios de cuerpos.

miércoles, 4 de enero de 2012

Porfirio


6/10
Porfirio (Colombia-Argentina-Uruguay-España, 2011).
Dirección y guión: Alejandro Landes..
Intérpretes: Porfirio Ramírez, Jarlinsson ramírez, Yor Jasbleidy Santos.
Fotografía: Thimios Bakatakis.
Montaje: Eliane Katz.
Idioma: Español.
Duración: 101 minutos.



Prisiones de carne y hueso

Hay cineastas que convierten el temido “basado en hecho reales” en una estimulante búsqueda que explora la ficción desde algo que no lo es. Alejandro Landes debutó en el largometraje con el documental Cocalero (2007), y en su nuevo trabajo no pierde nunca de vista un tono que se adecua perfectamente a las necesidades de lo que nos quiere mostrar el autor.

Y es que en el momento en el que el protagonista del film es el elegido para interpretarse a sí mismo, los límites entre ficción y realidad empiezan a confundirse. Una elección fundamental para transmitir esa frustrante, casi desesperante, sensación que nos acompaña durante todo el film. La de un hombre cuya vida cambió de forma brusca, quedando parapléjico.

Landes se confiesa admirador del cine de Yasuhiro Ozu, y cuenta que el punto de vista desde el que rodaba el maestro japonés era idóneo para su película. Porfirio vive en una silla de ruedas, con lo que su mirada se encuentra a esa media altura tan característica de Ozu. No acaban ahí las semejanzas, y es que gran parte de Porfirio se desarrolla en la vivienda del personaje principal, siendo la cámara un observante distanciado.

Con poco más es capaz el director de hacernos sentir la angustia de un personaje (y de una persona) prisionero de un cuerpo magullado, y olvidado por aquellos que tendrían que ocuparse de él. Compleja y sencilla a la vez, una película que se acerca a la realidad de forma dolorosa, pero sin olvidar algunos apuntes vitalistas.



Manuel Barrero Iglesias




domingo, 1 de enero de 2012

Route Irish


5/10
Route Irish (Reino Unido-Francia-Italia-Bélgica-España, 2011).
Dirección: Ken Loach.
Intérpretes: Mark Womack, Andrea Lowe, John Bishop, Trevor Williams, Talib Rasool.
Guión: Paul Laverty.
Fotografía: Chris Menges.
Montaje: Jonathan Morris.
Idioma: Ingles, árabe.
Duración: 109 minutos.



A destiempo

Era lógico que el binomio Loach/Laverty se acercara al conflicto iraquí. Cierto es que lo hacen algo tarde, cuando ya se ha dicho casi todo sobre una de las contiendas bélicos más mediáticas y conflictivas de los últimos tiempos. Pero es un tema que este par de irreductibles militantes no podían dejar pasar.

Lo que sí resulta menos habitual es que hayan optado por el thriller, un género casi desconocido, tanto para uno como para otro. A Loach es casi imposible verlo fuera del drama (como mucho, algo de comedia), y la experiencia de Laverty en ese terreno se reduce a Cargo, uno de los pocos guiones que no ha dirigido su habitual colaborador. Aunque tampoco resulta tan extraño que hayan escogido un camino que han tomado algunos de los filmes que se han acerado al Irak invadido. Desde el adrenalítico Paul Greengrass y su Green Zone hasta la oscarizada En tierra hostil.

Aunque por el trasfondo es una película como En el valle de Elah la que se nos aparece como referente. En este caso, el entorno militar es sustituido por el de los mercenarios y los que hacen negocio con la guerra. Aunque no es éste el elemento diferenciador más sustancial, siendo la naturaleza del protagonista que busca justicia lo que lleva a ambos filmes por caminos muy diferentes (mucho menos interesante el de Route Irish).

Laverty vuelve a escribir uno de esos personajes que tanto le gusta (su punto fuerte). Un protagonista lleno de contradicciones y de violencia, pero siempre en búsqueda de la justicia y la esperanza. Como en Mi nombre es Joe, Sweet Sixteen o El viento que agita la cebada; en Fergus hay una constante lucha, interna y contra el entorno.

Pero son los derroteros por los que lleva el film su impulsivo protagonista los que hacen que Route Irish se pierda. Aparte de las clásicas obviedades a las que les cuesta resistirse al tándem creador, la película pierde mucha de su credibilidad en un último tramo que es puro thriller, dejando a un lado su dimensión de retrato. Ya decíamos que era un territorio desconocido por Loach, quien no es capaz de dominar la tensión. No ayudan tampoco algunos muy pobres giros de guión. Todo ello termina entrando en conflicto irreconciliable con el claro propósito educador (o adoctrinador, si lo prefieren).

No vamos a negar el buen hacer de Loach a la hora de fotografiar las corruptelas de las altas esferas. El drama político funciona gracias al oficio el autor. Pero, definitivamente, estamos ante una película bastante menor del buen director británico. Esta vez no ha acertado en la diana a la que también ha apuntado en otras tantas ocasiones.



Manuel Barrero Iglesias



 
 
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