Social Icons

miércoles, 29 de agosto de 2018

Críticas: Mamá y papá


6/10
Mom and Dad (Estados Unidos, 2017).
Dirección y guión: Brian Taylor.
Intérpretes: Nicolas Cage, Selma Blair, Anne Winters, Zackary Arthur, Joseph D. Reitman, Olivia Crocicchia, Lance Henricksen.
Música original: Mr. Bill.
Fotografia: Daniel Pearl.
Montaje: Rose Corr, Fernando Villena.
Idioma: Inglés.
Duración: 83 minutos.


Obsolescencia familiar

Por David Sancho


Hace poco leí un artículo sobre la generación que precede a los millennials, una generación que ha crecido con la crisis económica y los smartphones. Una generación, al parecer, más familiar y menos rebelde que sus antecesores. Una generación mucho menos cinematográfica.

En Mamá y papá los jóvenes siguen pensando casi exclusivamente en alcohol, drogas y sexo, piensan que sus padres son un coñazo y son básicamente unos irresponsables que no piensan más allá del momento actual. Mientras tanto, los padres son gente amargada que ha acabado muy lejos de donde soñaban estar cuando tenían la edad de sus hijos. 

En el comienzo de la película un profesor de instituto les habla a sus alumnos de la obsolescencia programada, para acabar diciendo que no es algo que afecte exclusivamente a los aparatos electrónicos, sino también a los seres vivos, y parece que esta es la excusa que utiliza Brian Taylor para plantear el argumento de su nueva película.

Una obsolescencia que va en ambas direcciones. Los padres quedan obsoletos para unos hijos que ya no perciben la necesidad de ser cuidados por sus padres, que se sienten los reyes del mundo y ven a sus progenitores más como un estorbo que como algo imprescindible para su supervivencia. A su vez, los padres ven como sus hijos cada vez les necesitan menos y comienza a florecer un cierto resentimiento hacia ellos debido a las decisiones que han tomado en su vida para dotarlos de una seguridad física y financiera. Decisiones que les han llevado a tener trabajos seguros pero que no les llenan o a abandonar prometedoras carreras profesionales para ejercer de cuidadores/as -casi siempre cuidadoras- a tiempo completo. Esa frustración de los padres y madres del mundo puede que sea el motivo que, en la película, les lleve a querer matar a sus hijos.

Cientos de padres y madres esperando a sus hijos en la puerta del colegio para acabar con ellos, sujetando satisfechos el bate sangriento con el que acaban de aplastar la cabeza de sus vástagos, corriendo tras ellos con sed de sangre para hacerles pagar por una vida por la que no están satisfechos, por unos sacrificios que nunca han sido apreciados o agradecidos.

La nueva película del director de Crank es una locura bastante divertida que solamente decae debido a unos flashbacks que pretenden aportar mayor profundidad a una historia que no la necesita. El primer acto ya deja todo encarrilado para que pueda correr la sangre sin necesidad de más florituras narrativas, pero a la postre la película sale airosa por su aire de serie b, su humor macabro y un Nicolas Cage que parece estar haciendo una parodia de sí mismo en Saturday Night Live. No es una película redonda, pero sí un divertimento más que aceptable con un cierto trasfondo social. Un retrato generacional de esa gente que nació en época de abundancia, que creía que lo podían tener todo y que acabaron dándose de bruces con la crisis y la cruda realidad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
 
Blogger Templates