The Babushkas of Chernobyl (Anne Bogart, Holly Morris. Estados Unidos, 2015)
Las abuelas resistentes
Por Román Puerta
Ahora que se cumplen 30 años del accidente de la central nuclear de Chernóbil, se empieza a percibir la magnitud de lo que ocurrió ese 24 de abril de 1986, cuando su reactor nº 4 explotó y liberó más energía que 400 bombas de Hiroshima. Y en este impase temporal, donde las noticias del suceso se han ido diluyendo progresivamente, la vida en Chernóbil y sus alrededores ha seguido su curso vital sobre todo porque unas pocas “abuelas” volvieron a sus lugares de origen, esos de donde las desalojaron nada más ocurrir el accidente, para seguir viviendo el suelo radioactivo donde nacieron.
Decía Holly Morris en el coloquio posterior a la exhibición de su película que ella siempre ha buscado historias de mujeres fuertes, diferentes, enfrentadas al orden establecido. Y en 2012 empezó a adentrarse en este territorio y en este mundo eminentemente femenino (el 90% de los “regresados” son féminas) para contarnos la historia de estas abuelas de Chernóbil robustas, duras, pero sobre todo, muy seguras de lo que hacen, del peligro que han adoptado entrando en la zona de exclusión de uno de los campos más contaminados del planeta, ese en el que saben que no morirán de pena.





